Reseña en vivo: El emotivo reencuentro de Linkin Park con el público chileno

Linkin Park volvió a los escenario para quedarse, y así lo demostraron en su regreso a Chile después de siete años con la nueva vocalista, Emily Armstrong y el baterista Colin Brittain.
Linkin Park
Foto por: Eliot Arellano
Picture of <b>Autor: </b>Vicente Villaseca
Autor: Vicente Villaseca

Tras el primer anuncio en septiembre de 2024, y el anuncio oficial en marzo de que Linkin Park llegaría a Chile después de ocho años de su última vez en el país, el regreso de los titanes de nu-metal se transformó en uno de los shows más esperados del año.

Desde el primer acorde hasta el último coro compartido, la noche del domingo en el Estadio Nacional fue mucho más que un concierto, fue un reencuentro emocional entre quienes alguna vez encontraron consuelo en la voz de Chester Bennington y hoy celebran una nueva etapa bajo el liderazgo de Emily Armstrong.

Una antesala inesperada para los fans más fieles

Horas antes de que el Estadio Nacional abriera oficialmente sus puertas, los fanáticos que contaban con la suscripción Linkin Park Underground (LPU), y las entradas Pit 1 y 2 fueron los primeros en ingresar al recinto. Lo que no esperaban era una de las sorpresas más inesperadas de la jornada, ya que el baterista Colin Brittain, se paseó por el costado del escenario para saludar y firmar a quienes se encontraban en las primeras filas de los Pit y de la Cancha Frontal. Entre selfies, abrazos y emoción palpable, ese gesto marcó un inicio especial para una noche que prometía ser inolvidable.

Tenemos Explosivos: la fuerza local que encendió el Estadio

Antes del regreso de la banda originaria de California, la jornada previa ya había comenzado a levantar la temperatura con Tenemos Explosivos, una de las bandas más potentes del rock chileno. Su presentación fue un estallido emocional que conectó con la audiencia desde el primer minuto, combinando intensidad, crudeza y letras que reflejan las heridas sociales y personales de toda una generación.

Junto a una bandera de Palestina sobre el escenario, la banda nacional liderada por Eduardo Pavez prepararon el terreno con una fuerza honesta que el público respondió con respeto y aplausos que retumbaron en cada rincón del estadio.

Poppy: oscuridad, teatralidad y magnetismo

Luego fue el turno de Poppy, quien aportó una dosis de eclecticismo a la jornada. Con su fusión de metal industrial, electrónica, y distintos géneros musicales, la artista estadounidense transformó el escenario en una experiencia sensorial, quien recordemos que hace exactamente un año ya se había presentado en nuestro país en el icónico Knotfest 2024.

Su presencia fue magnética: cada gesto, cada nota, parecía desafiar los límites de lo que significa ser una figura dentro del metal alternativo actual. En medio de luces intensas y una puesta en escena tan enigmática como poderosa, Poppy logró que el público chileno se rindiera ante su magnetismo y su energía sin concesiones.

Una pequeña fiesta antes del show

Diez minutos antes de la esperada salida de Linkin Park al escenario, apareció una cuenta regresiva en las pantallas, la cual generó la emoción de cada uno de los fanáticos, quienes estaban cada segundo más expectantes del inicio del show.

Fue así como, tres minutos antes de que acabe la cuenta, de manera inesperada, empezó a sonar ‘Golden’, canción de la banda sonora de la película de Netflix, KPop Demon Hunters, la cual se ha transformado en una de las canciones más escuchadas del año.

La canción, la cual aunque no tiene una relación con el estilo de música que se esperaba en el show, generó una de las primeras reacciones del público, con algunos coreando el coro y otros saltando y disfrutando de la previa.

Acto I: La salida de Linkin Park al escenario

Foto por: Eliot Arellano

Fue así como, una vez acabó el temporizador, se encendió la primera luz, un láser que apuntaba desde la punta al piso del escenario. Junto a ello, las vocales de Castle of Glass junto con el piano que acompaña algunos de los interludios del disco ‘A Thousand Suns’, bajo el nombre de ‘Inception Intro A’, Mike Shinoda, Emily Armstrong, Colin Brittain, Joe Hahn, Phoenix y Alex Feder se tomaron el escenario para dar inicio a ‘Somewhere I Belong’.

Seguida de la apertura, la segunda canción, ‘Points of Authority’ no disminuyó la energía del público, aunque en algunos puntos del estadio los asistentes estaban más tranquilos, y en otros el caos no paró.

Así a lo largo del llamado ‘Acto 1’, se escuchó también el nuevo material de la banda, ‘Up From the Bottom’ y ‘The Emptiness Machine’, las cuales fueron recibidas de manera cálida por cada uno de los asistentes, quienes corearon cada canción.

Acto II: El cálido recibimiento a la nueva era de Linkin Park

Ya ha pasado más de un año que Linkin Park volvió a ser uno después de siete años en un receso indefinido por la muerte de su cantante Chester Bennington. Y aunque fue una decisión controversial la inclusión de Emily Armstrong como la nueva vocalista, además de la inesperada salida de Rob Bourdon de la batería y Brad Delson de los escenarios (aunque sigue trabajando con la agrupación en las grabaciones de estudio), los nuevos integrantes fueron recibidos de manera cálida por el público.

En varios momentos a lo largo del show, el público coreó el nombre de la nueva cantante, quienes incluso posterior al show elogiaron su habilidad vocal y también respetaron que esté entregando un estilo propio a la agrupación.

Además de esto, la voz de Mike Shinoda que fue de lo que más se escuchó a lo largo de la presentación fue uno de los aspectos más celebrados de la presentación.

Linkin Park
Foto por: Sebastián Peña

Acto III: Uno de los mejores públicos chilenos del año

Desde la primera palabra que se escuchó de ‘Castle of Glass’ hasta el último coro de ‘Faint’, que cerró el show, el público chileno no decepcionó por un momento. ‘The Emptiness Machine’ logró encender la primera bengala, las cuales adornaron la cancha del Estadio hasta la última canción.

A lo largo del espacio por la cancha general se podía ver el ‘lanzallamas’, Demon Essence, quien fue visto previamente este año en el concierto de System of a Down, haciendo sus trucos de pirotecnia para deleitar a quienes podían verlo.

Por otro lados, los mosh, con la excepción de las canciones más tranquilas, nunca bajaron su intensidad, las bengalas nunca se apagaron y el público no dejó de disfrutar el show por un segundo.

Foto por: Eliot Arellano

Acto IV: El espíritu de Chester nunca se fue

Junto con la presentación llegó un momento en el que una cámara pasó mostrando a todo el público que se encontraba en la primera fila, entre ellos se vio poleras y banderas de Chile, poleras de ‘Midnight Soldiers’, el nombre oficial del grupo de fans de Linkin Park en Chile, así como la que fue más celebrada, una polera del vocalista fallecido, Chester Bennington, la cual hizo a todo el público gritar su nombre al unísono.

Por otro lado, entre el público posterior a la energética presentación de ‘Bleed It Out’, y después de un row mosh, donde muchos se sentaron y empezaron a remar, un grupo de fanáticos alrededor de una bengala hicieron un pequeño homenaje al legendario cantante previo al inicio de la última parte del show.

Acto V: Cierre clásico con broche de oro

Fue así como se dio inicio a la última parte del show, con el inicio del scratch de Joe Hahn de Papercut, el cual fue reconocido por todo el público instantáneamente y dejó los mosh armados, con cada uno de los asistentes coreando cada letra de la primera canción de ‘Hybrid Theory’.

Seguida de esa, ‘In The End’, el clásico de la banda fue interpretado, y causó el furor, antes de dar inicio al cierre con ‘Faint’, la cual dio un cierre con broche de oro.

La gran mayoría de los asistentes en el evento esperaban poder tener un cierre definitivo a lo que fueron ocho años de espera para el regreso de la legendaria banda de nu-metal, especialmente con las emociones más fuertes que nunca, para escuchar aquellas canciones que definió tanto una era para diversas generaciones desde inicios de los 2000 hasta el día de hoy.

Foto por: Eliot Arellano