Tras el último concierto de Limp Bizkit en Chile, un reportaje emitido por La Tarde es Nuestra en Canal 13 generó controversia al poner en duda el uso de bengalas y supuestos “lanzallamas” durante el espectáculo. La cobertura apuntó directamente al performer de fuego Demon Essence, dando pie a una discusión pública sobre los límites del arte performático en escenarios masivos.

Demon Essence responde a las críticas tras reportaje televisivo
Frente a la polémica, el artista aclaró que su trabajo no es improvisado ni casual. “Cada intervención es planificada con antelación, responde a una motivación personal y busca transformar el momento en una experiencia artística única”, explicó, defendiendo el carácter profesional y conceptual de sus performances.

En esa línea, el performer profundizó en el mensaje que busca transmitir con su arte, el mismo que ya había manifestado previamente en redes sociales y en registros audiovisuales ligados a conciertos de bandas como System of a Down.
“El arte no pide permiso”, sostuvo, apuntando además a una crítica más amplia: la falta de visibilidad que enfrentan expresiones artísticas potentes que se desarrollan en Chile. Según el artista, existe una escena creativa fuerte y diversa que muchas veces es ignorada o minimizada por los medios tradicionales.
Respecto a su propuesta artística, el artista fue enfático en señalar que lo que el público ve en conciertos es solo una fracción de su trabajo real. “Lo que hago en los conciertos no es ni un 10% de lo que puedo hacer con fuego”, comentó, destacando que su mensaje siempre ha sido claro; el fuego, pese a ser uno de los elementos más peligrosos para quien lo manipula, también puede dar origen a expresiones profundamente bellas.
“El fuego es uno de los artes más riesgosos para quien lo realiza —en este caso, yo— y justamente eso lo convierte en uno de los más hermosos y menos conocidos en el mundo”
explicó. Su propuesta, recalca, es simple y directa: “Denme mi espacio y les mostraré cosas que no creían posibles”, finalizó.




