Pizarro, formado en Colo Colo y con pasos recientes por Udinese y Le Havre de Francia, busca reencontrar continuidad y potenciar su carrera en el fútbol sudamericano, después de no lograr consolidarse en Europa.
Su llegada se da en un contexto en el que el entrenador Gustavo Costas ya ha comentado sobre la operación: el técnico calificó a Pizarro como un “9 muy potente” y explicó que el fichaje responde también a las limitaciones económicas del club, destacando que la contratación del delantero chileno fue lo que más se ajustaba al presupuesto disponible.
El técnico argentino también fue claro sobre el contexto financiero de Racing: “Es una carta que teníamos que jugarnos por la economía del club”, señaló, aludiendo a las limitaciones presupuestarias del cuadro de Avellaneda y al hecho de que Pizarro encajaba dentro de las posibilidades económicas en este mercado de fichajes.
La oficialización del traspaso está cerca y Damián Pizarro podría debutar pronto con la camiseta de Racing en los compromisos del torneo argentino, donde buscará ganarse un lugar en el equipo titular y aportar goles a la ofensiva.
Las declaraciones de Costas han generado debate en medios argentinos, donde varios periodistas y analistas interpretan que la llegada de Pizarro se percibe más como una apuesta al potencial del jugador que como una solución inmediata para reforzar la delantera. Esto se debe, en parte, al bajo ritmo competitivo que el delantero chileno ha tenido recientemente en Europa.




