Más de 30 años después, una nueva revisión forense sostiene que existen inconsistencias significativas que podrían indicar que la muerte no fue autoinfligida, sino un homicidio encubierto.
El equipo investigador, conformado por forenses privados que revisaron la evidencia original y detalles de la autopsia, sostiene que hay al menos diez elementos clave que ponen en duda la versión oficial de los hechos. Entre estos aspectos se destaca la cantidad de heroína encontrada en el cuerpo de Cobain, que —según los peritos— habría sido excesiva incluso para un consumidor habitual y lo suficientemente alta como para incapacitarlo antes de cualquier otra acción.
Los peritos también cuestionan la posición del cuerpo y del arma, así como ciertos detalles técnicos del arma utilizada (escopeta). Aseguran que la disposición de las manos, la limpieza inusual de una de ellas y la posición del cartucho eyectado no corresponderían con un suicidio típico con ese tipo de arma.
Otro de los puntos puestos bajo lupa tiene que ver con la nota de despedida atribuida a Cobain. El informe señala que gran parte del texto parece centrarse en conflictos personales y artísticos, pero que las líneas finales mostrarían diferencias caligráficas, lo que generaría dudas sobre su autoría auténtica.
“Si estamos equivocados, que se nos demuestre con evidencia”, señalaron, mientras este controvertido análisis aviva nuevamente una de las controversias más persistentes de la historia de la música
A pesar de estos hallazgos, las autoridades de Seattle han declarado que no reabrirán formalmente el caso, al considerar que no se ha presentado evidencia nueva y concluyente que justifique una revisión oficial del dictamen de suicidio.




