Reseña: El castigo perfecto así cierra la historia de Homelander en The Boys

El cierre de The Boys tras cinco temporadas y siete años en pantalla se presenta como un final que, si bien logra ser satisfactorio en términos narrativos, queda lejos de la grandeza que la serie prometía en sus mejores momentos.
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Autor: Agustín Campos

La exitosa serie de Prime Video, basada en el cómic creado por Garth Ennis y Darick Robertson, y estrenada en 2019, cerró una de las producciones más polémicas y comentadas de la televisión moderna, poniendo punto final a la historia de Billy Butcher, Homelander y el resto de personajes que durante años mostraron el lado más oscuro del mundo de los ‘supers’.

Uno de los puntos más destacados del final es su capacidad para otorgar cierre a los personajes principales. La historia logra encajar sus múltiples arcos argumentales y ofrecer un desenlace coherente, algo que no siempre es fácil en series de larga duración. Sin embargo, esa misma necesidad de cerrar todo termina jugando en su contra, ya que el resultado se siente predecible y menos arriesgado de lo esperado para una serie que se caracterizaba por romper esquemas.

Según explica Eric Kripke, el objetivo nunca fue simplemente matarlo, sino despojarlo primero de aquello que lo definía: su poder. En ese sentido, el “castigo definitivo” no es solo físico, sino profundamente psicológico, ya que el personaje enfrenta por primera vez la vulnerabilidad que siempre despreció.

También la serie fue perdiendo fuerza con el paso de las temporadas. Lo que comenzó como una sátira feroz del poder, los medios y la figura del superhéroe, poco a poco se fue diluyendo en fórmulas repetitivas especialmente en la temporada 4 y 5.

A pesar de esto, el desenlace no es fallido. Funciona en términos emocionales y entrega momentos significativos para los fanáticos, cerrando el viaje de sus protagonistas con cierta dignidad. De hecho, el final logra ser efectivo como despedida, aunque no necesariamente como el gran golpe televisivo que muchos esperaba

La serie construye este desenlace como una especie de justicia poética. Durante años, Homelander se sostuvo en una falsa superioridad, creyéndose un dios intocable, y el final lo reduce a un ser humano común antes de su muerte. Esta decisión narrativa refuerza uno de los grandes temas de la serie: el poder sin límites corrompe, pero también es frágil cuando se le arrebata su base. Así, su caída no solo es violenta, sino también humillante.

Apuesta por un clímax intenso que puede sentirse a ratos un poco apresurado pero el enfrentamiento definitivo cumple con lo esperado, especialmente en la caída de Homelander, quien es despojado de su poder antes de ser brutalmente asesinado por Butcher.

En comparación con el cómic, el final televisivo toma decisiones clave que suavizan la brutalidad y oscuridad de la obra original. En el cómic, la historia es mucho más extrema: Black Noir resulta ser un clon de Homelander y el verdadero responsable de sus crímenes, lo que desencadena una pelea final aún más violenta. Además, Butcher o el Carnicero llega a asesinar a su propio equipo antes de ser detenido, llevando la narrativa a un nivel de pesimismo mucho más radical.

Uno de los elementos más relevantes del cierre es el arco de Butcher, que se mantiene fiel a su obsesión por erradicar a los “supes”. Sin embargo, su historia adquiere un matiz más humano en la serie, ya que su intento de liberar un virus para exterminarlos termina siendo detenido por Hughie, quien lo mata para evitar una catástrofe mayor. Este giro refuerza el conflicto moral entre ambos personajes y le da un cierre más íntimo y menos nihilista que el del material original.

The Boys se despide como una serie importante dentro del género, que marcó un antes y un después en la forma de abordar a los superhéroes en televisión. Sin embargo, su final deja una sensación ambigua: cumple, cierra y emociona, pero no alcanza el nivel de impacto que alguna vez prometió, quedando como una despedida correcta más que inolvidable.