Verity: La sombra del engaño es de esas películas en las que rápidamente entendemos que no debemos confiar completamente en nadie.
Protagonizada por Dakota Johnson, Anne Hathaway y Josh Hartnett, la película se desarrolla principalmente dentro de una enorme casa que poco a poco se convierte en un personaje más. Sus habitaciones, pasillos y silencios ayudan a instalar una permanente sensación de incomodidad, mientras la historia juega con una pregunta que termina siendo fundamental: ¿qué es verdad y qué es mentira?

Una historia hecha para intentar descifrar
La historia sigue a Lowen Ashleigh (Dakota Johnson), una escritora que atraviesa dificultades económicas y recibe una oportunidad inesperada: terminar la exitosa serie literaria de Verity Crawford (Anne Hathaway), una autora que quedó incapacitada después de un accidente. Para completar el trabajo, Lowen se instala en la residencia de los Crawford junto a Jeremy (Josh Hartnett), esposo de Verity, y comienza a revisar los archivos y manuscritos de la escritora. Lo que encuentra despierta una serie de dudas sobre aquella familia y sobre la verdadera personalidad de Verity.
Y hasta ahí conviene contar.
Verity mantiene esa característica propia de muchas novelas de misterio: queremos descubrir el secreto antes de que la historia nos entregue todas las respuestas. Es posible comenzar a descifrar algunas situaciones o construir teorías mientras avanza la película, pero precisamente ahí está parte de su entretención.

Una fórmula ya conocida en el género
Es difícil no encontrar ciertas similitudes con La empleada, principalmente por esa idea de entrar a una casa ajena y descubrir que la familia aparentemente perfecta esconde una realidad mucho más perturbadora. Ambas historias aprovechan los espacios domésticos, los secretos y la desconfianza para generar esa sensación constante de que algo no encaja.
En Verity, además, la protagonista se encuentra prácticamente aislada dentro de un espacio que desconoce. Cada nueva información provoca otra pregunta y cada respuesta parece esconder un nuevo secreto. La casa de los Crawford funciona casi como un laberinto emocional donde nunca sabemos exactamente qué puede aparecer detrás de la siguiente puerta.
La comparación con La empleada tampoco juega demasiado a su favor. Mientras aquella película apostaba por una propuesta más desenfadada, consciente de sus excesos y capaz de aprovecharlos como parte de su atractivo, Verity se toma mucho más en serio. Su ritmo es más pausado y su estructura más rígida, lo que provoca que algunos momentos pierdan la energía que una historia cargada de secretos, deseo y situaciones cada vez más extremas podría haber aprovechado mejor.
Sin embargo, Verity agrega un componente bastante más sensual. En ese aspecto aparecen algunos ecos de Cincuenta sombras de Grey, sobre todo por Dakota Johnson y por la manera en que la atracción, el deseo y las relaciones personales comienzan a mezclarse con el misterio. No significa que ambas películas sean iguales, la propia recepción crítica ha señalado ese regreso de la actriz al terreno del thriller erótico.

Uno de los mayores atractivos está en Anne Hathaway como Verity Crawford.
Su personaje permanece físicamente limitado durante buena parte de la historia y, aun así, consigue dominar muchas de las escenas. Hathaway aprovecha las miradas, pequeños movimientos y gestos para conseguir que constantemente dudemos sobre Verity.
¿Es realmente quien creemos que es?
Dakota Johnson, por su parte, funciona como los ojos del espectador. Lowen comienza como una mujer bastante contenida, pero mientras descubre nuevos secretos comienza también a involucrarse emocionalmente con todo aquello que sucede dentro de la casa.
Josh Hartnett completa este extraño triángulo como Jeremy, funcionando como el punto de conexión entre ambas mujeres y aportando buena parte del componente romántico y sensual de la historia.
¿Vale la pena verla?
La novela de Colleen Hoover es un thriller psicológico que juega con la separación entre el arte y el artista. La adaptación de Michael Showalter comienza de manera sólida, pero pierde parte de esa profundidad al reducir el conflicto psicológico entre Lowen y Verity para dar mayor protagonismo al triángulo amoroso. Como película independiente funciona y entretiene, aunque como adaptación puede resultar decepcionante para quienes leyeron el libro.
Verity: La sombra del engaño funciona mejor mientras menos sepamos de ella. No busca reinventar el thriller psicológico, sino entretener a través de la intriga, los secretos, el deseo, la obsesión y la manipulación, con personajes en los que resulta difícil confiar.
Si disfrutas de este tipo de películas, donde nada es exactamente lo que parece y cada personaje parece esconder algo, es una propuesta que vale la pena ver por su trama, capaz de mantener la intriga y despertar constantemente las sospechas del espectador.
Verity: La sombra del engaño llega este 1 de octubre a los cines en Chile, y estará disponible en salas de Cinépolis y Cinemark.
A continuación, revisa el tráiler:




