Kneecap llegó por primera vez a Chile para dejar la grande en Club Chocolate. La noche del miércoles 21 de octubre, el trío irlandés transformó el recinto santiaguino en una auténtica protesta de rap, electrónica y desobediencia, con un público que no necesitó demasiadas invitaciones para saltar, gritar y formar pogos durante prácticamente todo el espectáculo.
El formato más íntimo del lugar terminó siendo uno de los puntos fuertes de la jornada. La cercanía entre los músicos y los asistentes permitió que la energía se sintiera de manera directa, sin grandes distancias entre el escenario y una audiencia que respondió a cada canción como si estuviera frente a un himno propio. Desde el comienzo, quedó claro que la presentación no se limitaría a reproducir el repertorio de la banda.

Kneecap en Chile: Una introducción que dejó claras las intenciones
Antes de que Kneecap apareciera en escena, los asistentes escucharon “Favourite”, de Fontaines D.C., mientras se preparaba el inicio del espectáculo. La introducción dio paso a una serie de mensajes proyectados en pantalla que abordaron la violencia ejercida por Israel contra las poblaciones palestina y libanesa, además del respaldo militar y político de Estados Unidos.
Entre las consignas exhibidas se encontraba una declaración que denunciaba las muertes desde 2023 y cerraba con un contundente “¡VIVA PALESTINA LIBRE!”. La intervención dejó en claro desde el primer momento que la dimensión política forma parte esencial de la identidad de Kneecap y de su manera de presentarse frente a una audiencia.

Con “Éire go Deo” como introducción, el trío finalmente hizo ingreso al escenario. Sin demasiadas pausas, la presentación avanzó hacia “Smugglers & Scholars”, tema con el que el público terminó de desatar la euforia. Los saltos, los gritos y los pogos comenzaron a apoderarse del recinto, marcando el tono de una noche que mantuvo su intensidad a lo largo de las 22 canciones del repertorio.
La mezcla de rap y electrónica funcionó con potencia y precisión, sosteniendo un espectáculo donde la actitud escénica y la conexión con los asistentes tuvieron tanto peso como la música. Kneecap no necesitó un escenario gigantesco para generar una sensación de descontrol, todo esto dio a la escala de Club Chocolate que permitió que cada reacción se sintiera mucho más cercana.
Del “Chúpalo Kast” a la memoria de Pinochet
La irreverencia es una de las características más reconocibles de Kneecap, y Santiago no quedó fuera de su repertorio de provocaciones. Durante el espectáculo, el grupo lanzó insultos contra Donald Trump, en una dinámica que rápidamente encontró respuesta entre los asistentes.

Fue entonces cuando desde el público surgió el grito “¡Chúpalo Kast!”, consigna que el propio grupo terminó siguiendo. El momento conectó la actitud desafiante de la banda con el escenario político chileno.
Las referencias políticas continuaron con una mención a Augusto Pinochet y un directo “Fuck Pinochet”. La frase evocó la dictadura militar y el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, incorporando la memoria histórica chilena a un espectáculo que, desde su inicio, había situado las reivindicaciones políticas en primer plano.
Más que funcionar como simples provocaciones, estos momentos demostraron la capacidad de Kneecap para adaptar su discurso al lugar donde se presenta. La identidad irlandesa y las tensiones históricas que atraviesan su propuesta encontraron un punto de encuentro con las consignas y la memoria política de Chile, en una interacción que se construyó tanto desde el escenario como desde la audiencia.
La camiseta de Palestino y un cierre entre el público
Casi al finalizar el espectáculo, Kneecap regresó al escenario con camisetas del Club Deportivo Palestino. Durante esa misma jornada, el equipo de La Cisterna había invitado al grupo a sus instalaciones, donde le entregó camisetas personalizadas que incorporaban el logo de la banda.

La aparición con las indumentarias del club fue uno de los gestos más significativos de la recta final, especialmente después de los mensajes proyectados al comienzo del concierto. La camiseta de Palestino, una institución que lleva la identidad palestina en su historia y sus símbolos, reforzó el vínculo entre la visita del trío y una causa que había estado presente desde los primeros minutos de la noche.
El desenlace llegó con “THE RECAP”, último tema del setlist. Antes de que la canción alcanzara su cierre, DJ Próvaí pidió permiso al público para abrir el mosh y se sumó a la multitud, compartiendo directamente con los asistentes. La escena terminó con el músico levantado por el público mientras hacía crowd surfing hasta regresar al escenario.
Fue una despedida coherente con el espíritu del concierto, sin perder la cercanía que había caracterizado la presentación, Kneecap convirtió los últimos minutos en una celebración colectiva, con el público participando activamente hasta el final.
Una noche intensa, con un detalle que quedó al debe
El debut chileno de Kneecap tuvo en su formato íntimo una de sus mayores virtudes. El famoso Club Chocolate permitió experimentar el espectáculo desde una distancia privilegiada, haciendo que la energía de los músicos y la respuesta de los asistentes se sintieran de manera inmediata.
La presentación dejó una impresión marcada por la energía y la cercanía. Kneecap consiguió que el tamaño del recinto jugara a su favor, transformando sus limitaciones en una experiencia directa, sin distancias innecesarias entre la banda y su público.
Setlist Kneecap – Club Chocolate / 21 de octubre, 2026





