Un 4 de julio de 1995, Dave Grohl y su nueva banda, Foo Fighters lanza su disco homónimo, la obra debut de la agrupación liderada por el exbaterista de Nirvana.
Un duelo difícil de superar
Tras el fallecimiento de Kurt Cobain, Grohl entró en un estado de depresión, el cual le impedía escuchar y tocar música porque le recordaba a cuando estaba en Nirvana. Sin embargo, tras presentarse en el MTV Movie Awards de 1994, el baterista recuperó su pasión por la música y decidió iniciar su propio proyecto musical, el cual serviría como terapia.
Es así como Dave Grohl escribió, y tocó todos los instrumentos para lo que se transformaría en el Foo Fighters que conocemos hoy día. El nombre de la banda se tomó de la manera en la que se le decía a los objetos voladores no identificados en la segunda guerra mundial. El nombre se creó para hacer alusión de que la obra se creó por muchas personas.
Una semana de grabación
Fue tan sólo una semana lo que tardó Grohl en grabar el disco completo. Junto al productor Barrett Jones. Ambos llegaban al estudio Robert Lang, ubicado en Seattle y grababan alrededor de cuatro canciones al día.
Según Dave Grohl, hay canciones del disco que se escribieron en dos minutos, de las que ya no se acuerda de la letra. «El primer disco de Foo Fighters no estaba pensado para ser un álbum, fue un experimento y para divertirme. Estaba jugando. Algunas de las letras no son ni palabras reales», comentó Dave Grohl para Classic Rock.




