En esta entrevista, exploramos el singular universo de Falling Frames, la banda serenense que, desde sus comienzos en 2018, ha construido una identidad musical que combina thrash, aggro/nü metal, folk rock y punk. Tras años de evolución, en 2023 lograron consolidarse y ahora presentan “Grito Subterráneo”, su tercer single y tema principal de su próximo álbum debut.
Con un toque especial, el videoclip de este tema cuenta con la participación de Pablo Zamora como Popin, interpretando un rol clave como productor musical, lo que agrega una dimensión única a su narrativa visual. Para conocer más sobre este proyecto, conversaremos con Camilo “Milo Chan”, vocalista, y Roderick “Shane Shimmer”, guitarrista de Falling Frames, quienes nos revelarán detalles sobre el concepto del álbum, el desarrollo del videoclip y lo que pueden esperar sus seguidores en esta nueva etapa.
Inicios de Falling Frames
MILO:
Falling Frames nace de una manera muy casual. Todo comenzó cuando conocí al bajista en un evento que combinaba videojuegos y música en vivo. Curiosamente, ahí estaba el clásico juego Rockman, y mientras yo jugaba tocando la guitarra, él estaba tocando el bajo. Yo no soy precisamente el mejor en el juego, pero sí me lo tomo en serio, así que me puse a hacer el show, cabeceando y metiéndome en la música.
Después de que nos turnamos en el juego, él se me acercó y me preguntó si tocaba la guitarra de verdad, y yo le dije que sí. Ahí me comentó que tenía un amigo con el que siempre se juntaba a tocar y que estaban sacando covers de bandas como Metallica. Me invitó a unirme a ellos, y yo nunca le digo que no a alguien que me invita a tocar; para mí, cada oportunidad de tocar es una manera de mejorar y practicar.
Así que acepté, y fue ahí cuando apareció Roddy (o Shane, como lo conocen). Conectamos muy bien y la química fue tan fuerte que, con el tiempo, llegamos a vivir juntos.
Al principio, lo que nació fue el deseo de tocar juntos. Éramos solo tres: dos guitarras y un bajo, y empezamos haciendo covers, sin vocalista ni baterista. Solo queríamos hacer música juntos. Más adelante, les mostré algunas canciones que había compuesto hace años en Guitar Pro, piezas bastante complejas y difíciles de ejecutar. Ahí fue cuando Shane se entusiasmó y dijo que dejáramos de lado los covers y nos enfocamos en sacar esas composiciones. Desde entonces, dejamos los covers atrás y nos dedicamos a trabajar esas canciones, reestructurarlas y complejizarlas. Shane siempre quería llevarlas al límite, haciendo los solos más complicados y añadiendo detalles que las volvieran aún más desafiantes.
SHANE:
Sí, además, durante ese tiempo hubo muchos cambios en la alineación de la banda. Finalmente, en 2023, encontramos la formación estable con la llegada de Junior, nuestro baterista. Fue algo espontáneo; le pedimos que participara en el primer videoclip y, después de eso, aceptó oficialmente unirse a la banda. Con él, Falling Frames empezó a tomar forma de manera más concreta y oficial.
MILO:
Siempre fuimos nosotros tres, pero nos costaba encontrar un baterista que compartiera nuestra visión. Probamos con varios, pero nadie lograba conectar como lo hizo Junior. Con él, sentimos que finalmente habíamos encontrado al baterista ideal.
SHANE:
Sí, él es el baterista definitivo, el que llegó para quedarse.

¿Y cómo surge el nombre Falling Frames?
SHANE:
El nombre surge de la forma en que estructuramos nuestras canciones, que tienen una construcción bastante poco convencional. Cuando escuchas uno de nuestros temas, podrías pensar que identificas un coro, pero, si prestas atención, notarás que no hay una repetición. No seguimos la estructura típica; en lugar de eso, nuestras canciones son más narrativas. Nos interesa contar historias, tanto a través de la música como de las letras, y queríamos un nombre que reflejara esa idea.
Pensamos en los frames, esos cuadros de las películas, como una manera de expresar esta narrativa continua, como si cada cuadro cayera uno tras otro en una secuencia cinematográfica, construyendo una historia.
MILO:
Exacto, como esos cuadros que van descendiendo, creando una narrativa visual y musical, que es justo lo que buscamos con nuestra música.
¿Cuándo fue la primera vez que se presentaron oficialmente como Falling Frames?
MILO:
Nuestra primera presentación como Falling Frames fue aquí en el centro de La Serena, en un lugar muy acogedor llamado Dos en una. En ese momento contábamos con otro baterista que nos acompañó por un tiempo. Fue especial porque muchos amigos asistieron, ya que llevábamos mucho tiempo ensayando y preparándonos, y todos querían ver cómo sonábamos en vivo. Las mesas se llenaron, y después de la presentación, varios amigos se acercaron a felicitarnos; nos dijeron que había salido espectacular. Aunque, siendo honestos, Shane y yo no lo sentimos tan perfecto desde el escenario, ya que la presión de la primera vez siempre está ahí.
SHANE:
Sí, exactamente. Queríamos que todo saliera bien, ya que era nuestra primera vez tocando temas propios bajo el nombre de Falling Frames, y eso era importante para nosotros. Esa presentación fue en diciembre del año pasado aquí en La Serena.
Sabemos que ustedes comenzaron a formarse un año antes del estallido social y luego llegó el COVID. ¿Cómo vivieron ese cambio de paradigma social? La música siempre está vinculada a lo que sucede en la sociedad. ¿Les afectó de alguna manera este nuevo contexto en su proceso de creación musical? ¿Se inspiraron en ello, o aprovecharon el encierro para reflexionar y cambiar?
SHANE:
Definitivamente, el encierro nos dio más horas para practicar. Desde el principio, nuestra música se ha centrado en contar historias que permitan a las personas escapar de la realidad. Esa ha sido nuestra intención hasta ahora. Aunque siempre como artistas estamos en constante evolución, el concepto de escape ha sido una constante en nuestra creación. Por ejemplo, nuestro primer disco es un álbum conceptual que sigue a un personaje protagonista. Aunque los videos tienen un enfoque más juguetón, una vez que todas las canciones estén disponibles, se podrá ver la «Big Picture», el panorama completo, y entender la historia en su totalidad. La narrativa que queremos presentar es distinta y busca alejarse de lo cotidiano.
MILO:
Además, nunca nos hemos sentado a pensar en lo que la gente está escuchando o en qué podría funcionar comercialmente. Componemos de acuerdo a lo que surge en el momento. Cada uno de nosotros aporta mucho a la música, prestando atención a cada detalle: cada bombo, cada tono, cada nota de bajo, cada deslizamiento de guitarra, y la duración de las voces. Todo debe encajar perfectamente y dar espacio a cada elemento, asegurándonos de que todo esté sincronizado en cada segundo de nuestras canciones. Esa es nuestra energía y nuestra concentración, y es lo que buscamos lograr en cada composición.Es cierto que hay muchas bandas que se inspiran en su entorno y en lo que ocurre a su alrededor para crear música. Sin embargo, en nuestro caso, desde el encierro y la oportunidad de estar juntos, nuestra creación nace de un proceso de pulido constante. Trabajamos y retrabajamos las ideas, casi como ermitaños, enfocados en la perfección.
SHANE:
Exactamente. Nuestra música surge desde dentro, y cada uno de nosotros se nutre de manera única, tanto musical como técnicamente, con sus instrumentos. Por ejemplo, admiro a ciertos guitarristas y técnicas específicas, y eso se traduce en mi forma de tocar. Lo que hacemos es integrar esas influencias a nuestro estilo, buscando siempre crear algo que sea auténtico y que se mantenga dentro del contexto que hemos establecido como banda.
Su nuevo disco se llama Grito Subterráneo, igual que su última canción, que es muy buena. ¿Por qué eligieron este nombre y por qué esta canción como la representación del disco?
MILO:
El disco narra la historia de un personaje que atraviesa una depresión profunda. En un momento, se encuentra con la muerte, que es lo que sucede en la canción «El Encuentro», que también tiene su videoclip. Este personaje, tras su muerte, llega al infierno, y en la última canción, «Grito Subterráneo», él describe cómo es estar en ese lugar. Si prestas atención a la letra y no te distraes con todo lo visual y las imágenes locas del videoclip, realmente está contando su experiencia en el infierno.
La idea original del disco siempre fue relatar cómo es estar ahí, y finalmente, «Grito Subterráneo» se convirtió en la última canción que narra esa experiencia. Todo lo demás en el álbum proporciona el contexto previo a su llegada al infierno. Es muy parecido a Crónicas de una muerte anunciada. Hay partes en las otras canciones que contienen música más angelical y otras más diabólicas, simbolizando la lucha entre demonios y ángeles por el alma del protagonista.
SHANE:
Exacto, todo está siempre contextualizado. Por ejemplo, en el álbum hay una balada que todavía no hemos lanzado, pero que se relaciona directamente con la historia. También hay canciones con guturales, pero no todas lo son. En un tema en particular, el demonio empieza a hablar, y es interesante ver cómo cada elemento se contextualiza dentro de la narrativa.
MILO:
Al final, el nombre del disco refleja que es literalmente un grito que surge desde lo más profundo, desde el infierno. La canción termina con un grito épico que representa el lamento de un personaje que intenta hacerse escuchar en ese lugar oscuro.
¿Sienten que fue una buena idea sacar el videoclip como un spoiler específico? Porque ahora que nos cuentan que esa es la conclusión, es como, ¿qué hacer con el final?
MILO:
Para ser súper honesto, para nosotros todo esto es nuevo; estamos aprendiendo sobre la marcha lo que significa tomarse en serio ser una banda. Este año ha sido intenso y lleno de aprendizaje, especialmente porque hemos ido progresando y lanzando más de nuestro material. A medida que vamos aprendiendo, también entendemos el sacrificio: hay que preguntarse qué se gana con esto y qué se sacrifica a cambio.
Por ejemplo, en nuestras redes sociales, tenemos muchos videos que son un poco humorísticos, casi como memes. Eso funciona, porque la gente llega y dice: “Oh, ellos también tienen música”. Así que este caso fue algo similar; era el final de la canción, y aunque sí, es un poco un spoiler, queríamos aprovechar el impulso de la colaboración con Popin. Fue una idea que surgió en una fiesta y que nunca se nos fue de la cabeza. Si la dejábamos quemar más, iba a perder su esencia. Entonces, decidimos hacer ese sacrificio.
Además, la canción es bastante pegajosa en su recta final. Así que pensamos: “Vamos, si estamos en la zona, aprovechemos esto”.
SHANE:
Exacto. Esa canción fue algo que trabajamos mucho. Otras canciones del disco aún estaban en proceso; hay una en particular que ni siquiera tiene la mitad completa. Entonces sentíamos que este era el momento para lanzar esa canción. Como mencioné, a veces hay que sacrificar cosas, y en este caso, aunque es un pequeño spoiler, no es como que tengamos un millón de seguidores.
MILO:
Exactamente. En este momento, nadie realmente está siguiendo nuestra banda tan de cerca como para decir: “¿Este será el final del disco?” Somos una banda emergente y la mayoría de la gente aún no sabe que esa canción es el cierre del álbum.
SHANE:
Esa es la ventaja de ser una banda con su primer álbum.
MILO:
Y todas las otras canciones tienen su propio carácter. Son muy diferentes entre sí, pero todas son buenas. Las dos que estamos grabando actualmente también son bastante distintas y de alta calidad.
¿Por qué decidieron hacer toda una propuesta cinematográfica detrás de este tema? ¿Qué comenzó la idea de asado entre amigos y luego los llevó al más allá?

SHANE:
Bueno, cuando la canción está completa, tenemos un proceso que es un poco esquematizado, pero también flexible. Empezamos haciendo una lluvia de ideas y luego trabajamos en el storyboard. En este caso, todo partió de una talla con el bajista mientras compartíamos unas copas. Fue algo como: “Oye, ¿te imaginas que en el video haya un cambio con el Popin?” Esto fue incluso antes de que el Popin volviera a ser un meme, pero cuando sucedió, pensamos que tenía que ser una señal. Así que comenzamos a desarrollar el concepto y el storyboard de forma natural, dado que la canción tiene varios cambios rítmicos.
La idea de que el Popin nos mate y que firmemos un contrato y caigamos al infierno, tenía que encajar con la narrativa de la canción. Hicimos una propuesta a la productora con la que trabajamos, y ellos nos hicieron una contrapropuesta según el presupuesto. Al principio, pensábamos en algo en un parque de diversiones o en la playa, nunca imaginamos que podríamos conseguir un circo. Pero luego, la productora nos dijo: “Nosotros tenemos contactos”, y así fue como la idea fue moldeándose.
Recuerdo que todos nos miramos y sonreímos cuando estábamos disfrazados en el circo, pensando: “¿Qué está pasando?”
MILO:
Hacer videoclips es algo que nos gusta mucho y nos divierte. Hasta los reels de Instagram los diseñamos, grabamos y dirigimos nosotros mismos. Nos reímos mucho durante las grabaciones y también mientras editamos. Es una experiencia muy divertida, sobre todo con la maquilladora y el vestuario; te saca completamente de la rutina diaria.
SHANE:
Es una experiencia que cualquier banda debería aprovechar si tiene la oportunidad. Hacer un videoclip es algo valioso.
MILO:
Y hoy en día, la música llega mucho más por lo visual que por lo auditivo. La gente tiende a ver más que escuchar, aunque hay excepciones. Por eso queríamos que nuestros temas más fuertes, aquellos que pensábamos que impactarían más y que representaban un desafío musical para nosotros, tuvieran videoclips. Es muy divertido y nos da la oportunidad de explorar más allá de la música.
¿Habrá invitados como Popin en futuras canciones o producciones? ¿Podemos esperar cosas igual de random?

SHANE:
Sí, definitivamente. Ya hay ideas en mente y hemos comenzado a hacer lluvia de ideas para el próximo proyecto. No será inmediato, ya que requiere tiempo y financiamiento, pero va a suceder. En cuanto a invitados, eso dependerá de cuán locas se nos ocurran las ideas y si el invitado acepta participar. A veces, nos gustaría tener a alguien como Jack Black, pero conseguirlo es un desafío. Sin embargo, tratamos de no limitarnos y siempre buscamos oportunidades para que surja algo entretenido.
MILO:
Exacto. Nos encanta hacer colaboraciones. Por ejemplo, con Popin, la pasamos increíble solo por estar juntos; nos reíamos y la energía era única. Hemos hablado de conseguir a Jack Black para una futura canción, porque encajaría perfecto, aunque él está en una liga diferente. No tenemos límites en cuanto al tamaño del invitado, y estamos dispuestos a intentarlo. Shane es un estratega ingenioso y dedicado, y él fue quien logró que Popin estuviera con nosotros, desde buscar a la productora hasta establecer la conexión. No es solo cuestión de pedir, hay que construir relaciones.
SHANE:
Así es. Es importante hacer las cosas de manera natural. No se trata de simplemente «spamear» a alguien para que acepte, sino de generar un vínculo genuino. Siempre planteamos ideas y si a la persona le gusta, genial. La clave es tener paciencia y jugar bien nuestras cartas. Así que, sí, seguro habrá más artistas invitados en el futuro.
¿Se dieron cuenta que una parte del tema recuerda a «Tu cariño se me va» de Buddy Richard? ¿Fue intencional?

MILO:
Mira, esa parte de la melodía la compuse sin darme cuenta. Un día, en un ensayo, nuestro bajista, Disaster Piece, empezó a cantar «tu cariño se me…» justo cuando iba a cantar esa parte. Fue una risa y hasta el día de hoy nos reímos de eso. No lo había pensado originalmente, pero hemos bromeado en los ensayos cantándolo así.
Y sí, a veces pasan cosas así. Por ejemplo, cuando comenzamos con la distorsión, algunos dicen que les recuerda a «Hangar 18» de Megadeth, pero tampoco fue algo que planeáramos. Simplemente se dio.
Lo que sí es curioso es que hemos metido algunas referencias en las partes de los gritos, como el «suya» que mencionas. Eso surgió porque nos acordamos de las peleas de Naruto, cuando gritaba «suya». Fue una forma de divertirnos y, además, quedaba bien. Poca gente ha notado eso; con suerte, alguien me ha mencionado que les recuerda a Naruto.
Es divertido cómo surgen estas conexiones sin que lo busquemos intencionalmente.
¿Cuáles son las bandas o artistas que les sirven de inspiración a la hora de crear y pulir su música?
SHANE:
Claro, somos bastante eclécticos. No sentimos mucha influencia directa de la escena, especialmente en lo progresivo, pero tampoco abusamos de elementos como los tiempos impares, como un siete octavos o cinco octavos. Siempre buscamos un equilibrio entre hacer algo técnico y que al mismo tiempo sea amigable para el oyente. Por ejemplo, la primera parte de «Grito Subterráneo» tiene secciones en siete octavos, pero la dejamos reposar unas dos vueltas para que el oído se acostumbre a digerirla.
A nivel general, tenemos muchas influencias variadas. Personalmente, me influenció mucho Pantera y Metallica en mi época, y últimamente he estado escuchando mucho a Polyphia, que son parte de la escena más moderna y progresiva.
MILO:
En términos de composición, no hay una única inspiración, como «nos inspiramos en esto o en aquello», pero sí hay cosas que se asemejan a cómo contamos una historia. Nos gusta más la idea de narrar, no solo expresar sentimientos, como muchas canciones que hablan del amor. Queremos crear historias que combinen partes majestuosas y hermosas con secciones oscuras y malignas, incluso aterradoras. En ese sentido, bandas como Avenged Sevenfold, Dream Theater, Iron Maiden y Symphony X nos influyen, ya que ellos hacen eso.
SHANE:
Exacto. Aunque no escucho tanto punk rock, hay elementos de punk en nuestras canciones, porque simplemente encajan con lo que estamos creando. Así que tomamos inspiración de una gran variedad de géneros, dependiendo de lo que la canción necesite.
¿Qué se viene para la banda en 2025? ¿Están listos para el espacio dentro del rock nacional?
MILO:
Todo el rato. La verdad es que hemos estado preparándonos mucho. Los cuatro somos personas que practican bastante, no solo las canciones, sino también cosas técnicas y teoría musical.
SHANE:
Hay un compromiso muy grande con el proyecto. En esta etapa adulta, donde todos tenemos distintas responsabilidades, mantener esa disciplina no siempre es fácil. A veces, cuando sentimos que estamos bajando un poco, nos apoyamos mutuamente, recordándonos que estamos bien y que estamos avanzando. Esa motivación es clave. Nos sentimos preparados; hemos trabajado con mucho cariño en las canciones y el show, dedicando tiempo para que sea una experiencia completa y no solo tocar en vivo. Independientemente del nerviosismo que puede surgir antes de subir al escenario, estamos listos para abrirnos paso en la escena.
En cuanto a los planes, van en la dirección de seguir grabando en el estudio. No vamos a parar.
MILO:
El plan siempre fue terminar el disco antes de que se acabe el año, y en eso estamos. Cuando terminemos, tendremos seis canciones listas para presentarnos en shows y telonear a bandas más grandes. Ahora mismo estamos moviéndonos para hacer esos contactos, como telonear a bandas grandes que vengan, como Cuervos del Sur. Así que ese es nuestro plan para 2025: hacer muchos teloneos con las canciones de este disco, que debería estar listo para finales de diciembre, y seguir componiendo sin parar.




