Tras una reprogramación para este sábado 1 de marzo por culpa del apagón nacional que sufrió Chile el miércoles 26, Pedro Ruminot se presentó con un show de una hora y media, para hacer reir una última noche a la Quinta Vergara en el Festival de Viña.
Un inicio lento
Ruminot entró al escenario a lo grande, con confetti e ‘In Bloom’ de Nirvana tocando para presentar al comediante de 44 años. La rutina comenzó de lo más normal, haciendo chistes sobre la vida rutinaria de las personas, los guardias y la ida a la farmacia, referencias al apagón nacional que aplazó la presentación, etc.
Después empezó a hacer chistes sobre George Harris, hablando un poco sobre cómo es la personalidad del chileno, y pasados humoristas que fallaron, como Paola Volpato. Imitaciones a su confrontamiento con el público, las cuales siguieron a lo largo, y lo siguió, una demostración del por qué Chile no es realmente un país xenofóbico.
Fue aquí cuando empezó a hacer un mayor uso del público y de su capacidad de improvisación, al pedir, con asistencia de un micrófono en el público, que preguntó por la nacionalidad, cuánto tiempo llevaban en el país, el cuál terminó a manos de un estadounidense de nombre «Bennett» quien, como buen chileno, lo bautizó «Pennett», quien desató más risas tras decir que llevaba once meses en el país y que venía de Detroit.
El impecable manejo del público
Posterior a eso, el estadounidense contó un chiste que le hicieron unos amigos suyos tras decirle que para pedir cerveza, había que llamarla con un nombre que no es, y esto llevó a que para cerrar este espacio, le dijera que para pedir la Gaviota, la llamara «Corneta», lo cual desató carcajadas en el público.
Tras esto, el público tomó protagonismo en la presentación, pidiendo en diversas ocasiones la Gaviota de plata y oro, que en un momento llegó a interrumpir su show para que Rafael Araneda y Karen Doggenweiler le entregaran ambos premios.
Junto con esto, el público no paró de pedir a lo largo del show la Gaviota, que ya estaba apodada como la «Corneta de Oro» e incluso llegó a llamar la Gaviota de Platino, que en la segunda noche se le entregó a Myriam Hernández, pero no existía esta. Sin embargo, esto culminó en una de las personas de producción, a quien apodó como «El Niño de Up», le entregara en un momento esto mismo, una Corneta (instrumento), la cual usó para bromear y decir que hacía sonidos como si «fuéramos a recuperar la Patagonia».
Una sólida hora y media de presentación
La rutina de Pedro Ruminot fue la más larga que se hizo en la duración de este certámen, con chistes sobre comediantes pasados, Adam Levine, a quien incluso le mandó un audio por Instagram dejando al público insultarlo, y que llevó a que el vocalista de Maroon 5 bloqueara la posibilidad de mandar mensajes, sobre la vida de cada uno, de Jorge Zabaleta y Francisco Saavedra, quienes incitaron incluso un beso de tres durante el show.
A fin de cuentas, fue sólida, muy ágil, que contó con dinámicas y la participación del público, y quien fue capaz de retener al público a lo largo de 1 hora y 30 minutos de presentación, lleno de momentos improvisados y remates que hicieron reir a carcajadas, al ‘Monstruo’ de Viña del Mar.




