Roger Waters en Chile: Un show sin pelos en la lengua

“Creemos en cosas diferentes, ellos y yo“, fue el mensaje que lanzó Roger Waters para referirse al problema de los hoteles en Argentina. El show del legendario artista estuvo plagado de mensajes, música por doquier y memoria.
Picture of <b>Autor: </b>Benjamín
Autor: Benjamín

Crítica social, las perpetuas melodías de Pink Floyd, show de alto voltaje, y hasta un guiño a Víctor Jara, la vuelta de Roger Waters a Chile, gracias a su gira This is not a drill, no dejó indiferente a ninguno de los espectadores. 

Con un Estadio Monumental repleto, con una multitud familiar que unía la adultez con la adolescencia. Eso demuestra lo que es Roger Waters; un legado.

“Si eres de los que dicen: ‘Me encanta Pink Floyd, pero no soporto la política de Roger, harías bien en irte a la mierda, e ir al bar en este momento’”, fue el mensaje de entrada a su show, a su ambiente, como lo ha sido durante toda la gira del ex líder de Pink Floyd. Un show mezclado de música y mensajes, esa tensión que separó a Pink Floyd, pero que demuestra quién era el ideador de aquellas historias de la icónica banda.

En la bienvenida sonora, Waters presentó la reedición del 2022 de Comfortably Numb, del álbum The Wall, cargado al órgano y sin solo de guitarra. Fue un show completamente teatral en su despliegue escénico. Pasó por el doblete de Another Brick in the Wall, Part 2 y Another Brick in the Wall, Part 3, lo que era una especie de estado de paz antes de pasar ferozmente a The Powers That Be, una protesta a la violencia policial con imágenes que evidenciaban asesinatos en diversas partes del mundo. Incluyendo a Chile con la matanza del cantautor, Víctor Jara.

The bravery of being out of range, fue la elegida para continuar con el espectáculo en Macul. Es una composición que, en su momento el artista, escribió como una lectura crítica de la Guerra del Golfo y las políticas de Thatcher y Ronald Reagan. De hecho, el tema abre con un segmento del discurso de despedida del exmandatario estadounidense. Waters continúa con sus mensajes políticos, calificando de “criminales de guerra” a prácticamente todos los presidentes de Estados Unidos de los últimos 30 años, de Clinton a Biden. 

Unos de las pinceladas emotivas entorno a Pink Floyd, fue interpretando parte del álbum Wish you were here, donde se enmarca una pequeña historia donde Roger y Syd Barret, uno de los ejes creativos de esa época de la banda, se prometieron armar una banda cuando fueran a la Universidad en Londres. Shine On You Crazy Diamond (Parts VI-IX), es acompañada de otro breve relato en pantalla sobre los días grabando en los legendarios estudios Abbey Road.

Ya en el álbum de Animals, Waters en pantalla explica que se originó entorno al mensaje de George Orwell a través de la metáfora de la granja de los animales como crítica al complejo industrial capitalista. Ahí aparece el inflable de la oveja. “Resist capitalism”, se leía en pantalla. Ahí culmina la primera parte del show. Mucha adrenalina, mensajes y música; legado.

El icónico cerdo volador, fue parte de lo que se pudo apreciar en esta segunda parte, luciendo la frase “He’s mad, Don’t listen”. En su momento representaba una crítica al capitalismo.

Vestido con una camisa de fuerza, Waters canta In the Flesh? Con un show cargado de dramatismo y personificación. Continúa con Run like hell, momento en que se despliegan en pantalla mensajes sobre la violencia y los infaltables martillos marchantes de la imaginería de The Wall. Del traje de dictador fascista, que le trajo problemas en Alemania, ni rastros.

Esta segunda parte, sigue con temas solistas de Waters. Al cantar Déja Vu, pasan imágenes de la franja de Gaza arrasada por los bombardeos israelíes en medio del conflicto en Medio Oriente de este año. “Stop the genocide”, lanza Waters y en sus pantallas.

Todo avanza al culmine, al recuerdo memorable de The Dark Side of the moon. Pasan temas como MoneyUs and ThemAny colour you likeBrain Damage, muy fieles a las versiones de esos años. El remate es con Two suns in the sunset, una oscura canción que cierra The final cut, el último álbum grabado por la alineación clásica de la banda. Era una composición que denunciaba el peligro de una guerra nuclear, que en estos días de conflictos en el mundo resuena aún urgente y queda coherente con el guión del show.

Este reencuentro de Waters con Chile vs a quedar grabado en la memoria auditiva y visual de todos los asistentes al show. Con un conciertos bien armado, mensajes claros y sin pelos en la lengua. This is not a drill es todo un viaje dentro de lo que fue Pink Floyd, pero también en lo qué significa el artista británico más allá de la música.

El recado a Argentina


“Es tan bueno verlos aquí, en Santiago de Chile. Gracias por venir”, expresó Waters al saltar al escenario. El artista británico se refirió a las dificultades que sufrió en países como Uruguay o Argentina, donde no lo quisieron recibir en hoteles por ser «antisemita».

Ante esto, el ex cabecilla de Pink Floyd expresó que era extraño que en Buenos Aires le negaran su hospedaje en los hoteles. Waters agregó a esto que la razón de esto fue porque “creemos en cosas diferentes, ellos y yo. Voy a decir esto muy rápido. Sé que ustedes los saben, pero lo voy a decir igual;  yo creo en Derechos Humanos igualitarios para todos mis hermanos y hermanas en todo el mundo, sin importar de su etnia o su religión o su nacionalidad. Eso, por supuesto, incluye a nuestros hermanos y hermanas en Palestina».