Reseña: Leviticus Ritual de sangre una propuesta interesante, pero poco efectiva como terror

Dirigida por Adrian Chiarella, sigue a dos jóvenes en una comunidad religiosa cuya terapia de conversión desata una entidad vinculado al deseo.
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Autor: Agustín Campos

Llega con una propuesta dentro del llamado “queer horror”: una historia donde el deseo, la religión y la represión se mezclan con lo sobrenatural. La película sigue a Naim y Ryan, dos adolescentes que, tras un vínculo prohibido en una comunidad conservadora, desatan una presencia demoníaca que encarna aquello que más desean. La idea es fuerte, provocadora y con una base temática muy clara.

Más que apostar por el miedo directo, la película se inclina por una crítica sobre la intolerancia y el control religioso, utilizando el horror como vehículo para abordar temas como la identidad, la culpa y la represión.

Reseña: Una propuesta de terror irregular y provocadora

Desde el inicio, el film construye una historia profundamente ligada a la represión, la culpa y el deseo. El vínculo entre Naim y Ryan dos jóvenes que descubren su identidad en un entorno hostil es el verdadero eje del relato. De hecho, la criatura que los persigue, capaz de adoptar la forma de aquello que más desean, funciona más como metáfora emocional que como amenaza efectiva.

En ese sentido, la película tiene una primicia interesante y con mucho potencial: usar el terror para hablar de la represión LGBTQ+ y las terapias de conversión. No obstante, la ejecución no siempre logra sostener esa idea. Uno de los puntos más comentados es que el film plantea más preguntas que respuestas. Su desarrollo narrativo se percibe superficial en varios tramos, dejando ideas interesantes sin explorar a fondo.

Además, el terror elemento central del género pierde fuerza: la tensión es limitada y los sustos son escasos o poco efectivos. Las actuaciones cumplen sin destacar especialmente, y la puesta en escena apuesta por una atmósfera oscura y contenida que, si bien acompaña el tono, no alcanza para elevar el impacto general. Así, la cinta queda en un punto intermedio: ni logra consolidarse como una película de terror inquietante.

La crítica hacia Leviticus: Ritual de sangre ha sido en general muy positiva, destacando su propuesta provocadora, su trasfondo social y la forma en que aborda temas como el deseo y la represión dentro de una comunidad religiosa.

Sin embargo, varios comentarios coinciden en que ese reconocimiento no necesariamente se traduce en una experiencia efectiva dentro del género del terror. Más que una película que genere miedo o tensión sostenida, se percibe como una obra interesante desde lo conceptual, pero irregular en su ejecución como horror, donde la atmósfera y el impacto narrativo no siempre alcanzan el nivel esperado para una cinta de este tipo.

Funciona mejor como una película LGBT/romance, ya que, termina destacando más por su dimensión emocional y su subtexto de identidad y deseo que por su propuesta de terror. La relación entre los protagonistas y la forma en que se aborda la represión dentro del entorno religioso le dan a la historia una carga dramática y romántica que resulta mucho más sólida y convincente que sus intentos de generar miedo

¿Vale la pena verla en cines?

Leviticus

★★☆☆☆ 2,5/5

Género: Terror / Fantasía

Sí, Leviticus: Ritual de sangre vale la pena verla en cine, sin embargo, más que como una película de terror, funciona mejor como un drama con subtexto LGBT/romántico, donde lo más interesante está en la relación entre los protagonistas y la exploración del deseo en un contexto de represión, llegará a los cines chilenos este jueves 25 de junio.

A continuación, revisa el tráiler oficial de la película: