Reseña Oasis: Don’t Look Back in Anger, el perdón y la nostalgia de volver a creer

El regreso de Oasis se convierte en un viaje por la nostalgia, memoria y emoción de miles de fans que esperaron 16 años para volver a ver juntos a Liam y Noel Gallagher.
Oasis
Picture of <b>Autor: </b>Agustín Campos
Autor: Agustín Campos

Oasis: Don’t Look Back in Anger no es solamente el registro de una gira. Es, sobre todo, una película sobre la memoria, el paso del tiempo y esa extraña sensación de recuperar algo que durante años parecía perdido para siempre. Después de más de una década separados, Liam y Noel Gallagher volvieron a compartir escenario y convirtieron el regreso de Oasis en uno de los acontecimientos musicales más comentados de los últimos años.

Dirigido por Dylan Southern y Will Lovelace, el documental acompaña el regreso de la banda durante su gira de 2025 y pone especial atención en aquello que sucede alrededor de los escenarios: los ensayos, los preparativos, la tensión entre los hermanos y, especialmente, la reacción de miles de seguidores que esperaron durante años la posibilidad de volver a escuchar a Oasis en vivo.

La película parte de una reconciliación, pero curiosamente se resiste a mirar demasiado hacia el origen del conflicto. Conocemos el historial de enfrentamientos entre Liam y Noel, las declaraciones cruzadas y aquella ruptura de 2009 que parecía haber puesto el punto final a Oasis.Queda la sensación de que nunca llegamos a conocer qué había realmente detrás de esa rivalidad.

¿Era una lucha por el control creativo de Oasis o también existía un conflicto mucho más personal entre dos hermanos? ¿En qué momento las provocaciones dejaron de ser parte del personaje de la banda para convertirse en un verdadero desgaste? Y, después de tantos años separados, ¿qué tuvo que cambiar entre Liam y Noel para que finalmente decidieron volver a compartir el escenario?

Pero la película funciona mejor cuando entiende que el verdadero protagonista de esta historia no necesariamente es Oasis, sino lo que Oasis significa para quienes crecieron escuchando sus canciones.

Volver al pasado sin quedarse atrapado en él

Hay algo profundamente nostálgico en Don’t Look Back in Anger. Desde sus primeros minutos, la película recuerda el ascenso meteórico de Oasis durante los años noventa y la manera en que Liam y Noel se transformaron en dos de las figuras más reconocibles del britpop.

Aquella época parece pertenecer a otro mundo. Oasis representaba juventud, arrogancia, excesos, guitarras a todo volumen y una confianza casi desmedida en que una banda podía cambiar la cultura popular. Pero también representaba algo mucho más sencillo: canciones que millones de personas podían cantar juntas.

El documental aprovecha esa memoria colectiva para construir su regreso. No pretende convencer al espectador de que Oasis sigue siendo exactamente la misma banda de 1995. Al contrario, parte justamente de la idea de que han pasado los años, que los hermanos han cambiado y que quienes están frente al escenario también son personas diferentes.

Liam y Noel: una reconciliación que nunca termina de explicarse

Si bien, uno de los aspectos más interesantes y también una de las principales limitaciones del documental está en la relación entre Liam y Noel Gallagher.

La historia es conocida: años de enfrentamientos, insultos públicos, diferencias personales y artísticas y, finalmente, la separación de Oasis en 2009. Sin embargo, la película no está realmente interesada en explicar qué ocurrió entre ellos ni en reconstruir detalladamente las heridas que llevaron a la ruptura.

Don’t Look Back in Anger habla de reconciliación, perdón y aceptación, pero no profundiza demasiado en el conflicto que hizo necesaria esa reconciliación. La película muestra las consecuencias de quince años de distancia, pero rara vez se detiene a explicar cómo llegaron hasta allí.

Al principio, los hermanos parecen estar midiéndose nuevamente. Hay miradas, silencios y cierta cautela. No es necesario que expliquen lo que sienten para comprender que volver a trabajar juntos después de tantos años no debe haber sido sencillo.

Y quizás allí aparece una de las mejores decisiones del documental: observarlos trabajando.

Antes que abrazos o grandes declaraciones, Liam y Noel vuelven a encontrarse a través de las canciones. Ensayan. Repasan el repertorio. Escuchan los arreglos. Se preparan.

Es como si Oasis siempre hubiera tenido una forma mucho más sencilla de comunicarse: tocar.

Los fans son el corazón de la película

Si hay algo que Don’t Look Back in Anger comprende perfectamente es que el regreso de Oasis no pertenece únicamente a Liam y Noel. También pertenece a los fans.

La película dedica una parte importante de su metraje a observar a las personas que hicieron posible que esta reunión tuviera una dimensión casi histórica. Hombres y mujeres que crecieron con Oasis, jóvenes que descubrieron sus canciones mucho después de que la banda se separara y familias que encontraron en sus canciones una especie de banda sonora personal.

Los conciertos adquieren así una dimensión casi colectiva. Las cámaras no se quedan permanentemente sobre Liam o Noel: muchas veces buscan las caras del público, los abrazos, las lágrimas, los teléfonos levantados y las miles de voces cantando las mismas palabras. Y ahí está probablemente la mayor virtud emocional del documental.

El documental muestra que Oasis consiguió algo que muy pocas bandas logran: sus canciones dejaron de pertenecerles exclusivamente a sus autores.

Porque cuando un estadio entero canta “Live Forever”, “Wonderwall”, “Champagne Supernova” o “Don’t Look Back in Anger”, ahora forman parte de la historia personal de quienes las escucharon.

Un concierto de Oasis no es solamente un espectáculo musical. Es una experiencia colectiva. Hay algo casi religioso en miles de personas cantando exactamente las mismas palabras, independientemente de la ciudad, la edad o la generación.

Los problemas que el documental decide dejar fuera

Aquí aparece una de las principales debilidades de la película. Don’t Look Back in Anger es emocionante, pero también es extremadamente cuidadosa con aquello que decide mostrar sobre la relación entre Liam y Noel Gallagher.

La película habla constantemente de reconciliación y perdón, pero no profundiza demasiado en aquello que provocó la separación. Sabemos que hubo años de enfrentamientos, declaraciones cruzadas y una ruptura definitiva en 2009, pero todavía quedan muchas preguntas sin respuesta. ¿Se perdonaron realmente? ¿Qué ocurrió para que, después de tantos años distanciados, finalmente aceptaran volver a compartir un escenario?

Sin embargo, el documental entrega pequeñas pistas que permiten entender algo más de ese proceso. En uno de sus momentos más sinceros se reconoce que “todos dijimos cosas que no sentíamos”, una frase sencilla que adquiere un peso especial después de tantos años de ataques públicos. Inmediatamente después aparece otra reflexión todavía más reveladora: “es lo que pasa cuando extrañas a alguien”. Por un instante, detrás de la enorme historia de Oasis aparecen simplemente dos hermanos que pasaron demasiado tiempo separados.

El perdón también atraviesa la película desde una perspectiva mucho más humana. “Perdonar no es fácil. Nos cuesta”, señala otro de los momentos del documental mientras vemos imágenes de Liam frente a un estadio repleto y de seguidores abrazándose emocionados. La película parece sugerir que la reconciliación de los Gallagher no llegó porque todo lo ocurrido haya sido olvidado, sino porque ambos aprendieron a convivir con un pasado que ya no podían cambiar.

También resulta especialmente significativa una reflexión de Noel sobre las propias canciones: “Una cosa son las canciones. Pero había olvidado lo que él significa para la gente”. Esa idea ayuda a comprender otra dimensión del regreso.

La película, por lo tanto, no explica completamente cómo ocurrió la reconciliación, pero sí deja entrever por qué pudo ocurrir. Los años, la distancia, el arrepentimiento y quizás también el hecho de extrañarse parecen haber cambiado la perspectiva de ambos.

Oasis: Don’t Look Back in Anger
★★★★½
4.5 / 5

¿Vale la pena verla en el cine?

Oasis: Don’t Look Back in Anger está hecha para experimentarse con una pantalla grande y un sonido potente. Los conciertos son el gran espectáculo de la película y la multitud adquiere una dimensión que difícilmente puede reproducirse de la misma manera en casa. El documental fue construido con una enorme atención al registro de los conciertos y busca que el espectador sienta la energía de estar dentro de uno de esos estadios.

Pero más allá de Oasis, esta es una película para quienes entienden que la música también es memoria.

Para quienes alguna vez escucharon una canción y regresaron instantáneamente a otro momento de su vida.

Disponible desde el 10 de septiembre en cines, en salas de Cinépolis y Cinemark. Una oportunidad para vivir en pantalla grande el esperado regreso de Oasis y reencontrarse con algunas de las canciones más importantes de su historia.

A continuación, revisa el tráiler: