Luego, de la victoria frente a Inglaterra, los jugadores de la selección argentina ignoraron la normativa que prohíbe expresiones de tinte político y exhibieron en el campo una pancarta con un mensaje referido a las Islas Malvinas.
La polémica por la bandera de las Islas Malvinas desplegada por jugadores de la selección argentina tras la semifinal del Mundial 2026 frente a Inglaterra abrió un fuerte debate internacional, pero también puso el foco en qué establece concretamente el reglamento de la FIFA sobre este tipo de manifestaciones.
De acuerdo con el reglamento, tanto la FIFA como la International Football Association Board (IFAB) prohíben explícitamente cualquier tipo de mensaje político, religioso o personal dentro del ámbito de un partido oficial. En particular, el artículo 4 de las Reglas de Juego establece que el equipamiento de los jugadores no debe contener consignas o imágenes de este tipo, y que los futbolistas tampoco pueden exhibirlas durante el desarrollo o después del encuentro.

Además, el Código de Conducta en los Estadios de la FIFA refuerza esta normativa al vetar cualquier material como banderas, pancartas o ropa que tenga contenido político u ofensivo. Esta regulación busca mantener la neutralidad del deporte y evitar que los partidos se conviertan en plataformas de expresión política.
En este contexto, la consigna sobre las Malvinas había sido previamente incluida por la FIFA dentro de la lista de símbolos políticos prohibidos, especialmente por la sensibilidad del conflicto histórico entre Argentina y el Reino Unido. Incluso, durante el ingreso al estadio, se realizaron controles estrictos para impedir el acceso de este tipo de mensajes.
Si bien el reglamento contempla sanciones para quienes incumplan estas normas, no especifica de manera exacta cuál será el castigo en cada caso. Sin embargo, antecedentes similares indican que las medidas suelen traducirse en multas económicas a la federación correspondiente, en este caso la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
El episodio ya generó repercusiones a nivel internacional y podría derivar en una investigación formal por parte de la FIFA. En la misma línea, El presidente de Argentina, Javier Milei, se refirió a la polémica generada por la bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas” que los jugadores de la selección exhibieron tras la victoria ante Inglaterra en el Mundial 2026, y respaldó el gesto desde lo emocional, aunque marcó diferencias con el plano diplomático.
Luego del partido, que terminó con el triunfo argentino y la clasificación a la final, el mandatario calificó la acción de los futbolistas como una expresión “perfectamente válida y lícita”, enmarcándola en la emoción del momento. En ese sentido, sostuvo que el sentimiento detrás del mensaje es compartido por gran parte de la sociedad argentina.
Milei fue enfático al reafirmar la postura histórica del país respecto al conflicto por las islas, señalando: “Las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático, con una inteligencia en el accionar”.
Al mismo tiempo, el Presidente buscó separar lo ocurrido en el campo de juego de la política exterior. “Las cosas que pasan en la cancha con los jugadores no son parte de la diplomacia”, explicó, remarcando que un partido de fútbol no debe confundirse con una estrategia internacional.
No exento de la polémica generada previamente, el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, expresó su apoyo a la selección argentina al pedirle al presidente Javier Milei que el equipo logre consagrarse campeón del Mundial que se está disputando en México, Estados Unidos y Canadá, en un gesto que mezcla diplomacia, fútbol y cercanía política entre ambos países.




