El ex capitán de AC Milan murió a los 66 años, luego de enfrentar complicaciones de salud derivadas de un problema pulmonar detectado en los últimos años.

Baresi desarrolló toda su carrera profesional en el Milan, donde se transformó en un símbolo absoluto del club. Durante dos décadas (1977-1997), disputó más de 700 partidos oficiales y conquistó una impresionante cantidad de títulos, incluyendo seis campeonatos de la Serie A y tres Copas de Europa, siendo pieza clave en la era dorada del equipo italiano.
A nivel internacional, el defensor también dejó una huella imborrable con la selección italiana. Fue campeón del mundo en 1982 y capitán en el Mundial de 1994, donde protagonizó una recordada final ante Brasil. Su liderazgo, inteligencia táctica y capacidad defensiva lo posicionaron como uno de los mejores en su puesto a nivel histórico.
El legado de Baresi trasciende los títulos. Su fidelidad al Milan club al que nunca abandonó, incluso en momentos difíciles— y su carácter dentro y fuera de la cancha lo convirtieron en un ícono global. En honor a su trayectoria, el club retiró el dorsal número 6, un reconocimiento reservado solo para figuras eternas.
Su legado no solo se mide en trofeos, sino también en su estilo de juego. Dueño de una inteligencia táctica excepcional, liderazgo y una notable capacidad de anticipación, fue el eje de una de las defensas más recordadas de la historia, junto a nombres como Paolo Maldini y Alessandro Costacurta. Su influencia redefinió el rol del defensor moderno
Tras conocerse la noticia, diversas figuras del fútbol y autoridades internacionales expresaron su pesar, destacando no solo su carrera, sino también su influencia en generaciones de futbolistas. Con su partida, el fútbol pierde a uno de sus grandes referentes, pero su legado permanecerá imborrable en la historia del deporte





