teodioteodio y “la radicalización de la música”: ruido, rabia y resistencia en la nueva escena chilena

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Autor: José Avendaño

La banda detrás de Echaremos el cielo abajo a patadas conversó con Radio Cassette sobre el proceso de creación de su disco debut, el auge de las bandas y los sonidos más agresivos en Chile y el vínculo entre música y contexto político. “No nos vamos a quedar callados”, dicen frente a un presente que, para ellos, también exige nuevas formas de expresión.

En una entrevista exclusiva con Radio Cassette, la banda nacional, teodioteodio repasó el camino que los llevó desde las primeras tocatas caseras hasta la publicación de un disco que, según reconocen, superó ampliamente sus expectativas. La conversación también abordó el momento que atraviesa la música chilena, el vínculo entre creación y contexto sociopolítico y el lugar que puede ocupar la música como espacio de expresión en el Chile de 2026.

Hay algo deliberadamente incómodo en el sonido de teodioteodio. Guitarras, ruido, poesía recitada, gritos y canciones que en vivo se transforman constantemente construyen el universo de una banda que encontró en la música una forma de canalizar aquello que ocurre alrededor. Su primer álbum, Echaremos el cielo abajo a patadas, publicado este año, es el resultado de un proceso que comenzó en 2022 y que terminó reuniendo a seis músicos alrededor de una propuesta donde el rock y la poesía conviven con la improvisación y la energía del directo.

Del patio a Echaremos el cielo abajo a patadas

teodioteodio nació alrededor de una idea poco convencional: juntar poesía y música. Sus primeros pasos estuvieron marcados por covers y recitaciones poéticas en reuniones entre amigos, hasta que la composición propia comenzó a darle una dirección más concreta al proyecto.

El punto de inflexión llegó con una primera canción que les permitió descubrir que había algo propio que desarrollar. A partir de ahí comenzaron a abandonar los covers y aparecieron temas como “Catástrofe”, “Amar”, “Pantera” y “Lejos de México”, que terminarían formando parte del álbum.

El disco comenzó a grabarse durante 2025 y finalmente vio la luz en marzo de este año. Cinco meses después de su lanzamiento, la banda mira el proceso con orgullo, pero también con cierta sorpresa por la recepción que ha tenido.

Que nos haya ido así de bien me pone muy feliz más que nada porque la gente conecta con lo que hacemos”, comentan durante la conversación. Una de las mayores sorpresas ha sido comprobar que una propuesta que ellos mismos consideraban difícil de mostrar incluso dentro de sus propios círculos terminó encontrando un público dispuesto a escuchar canciones extensas, acercarse a la poesía y seguir el proyecto.

Para la banda, el álbum terminó siendo una manera de capturar una etapa de sus vidas. Más que salir con grandes expectativas, lo entendieron como el registro de un trabajo colectivo que atravesó distintas etapas y cambios de integrantes hasta llegar a la versión que finalmente escuchamos.

Canciones que nunca son exactamente las mismas

Una de las características que define a teodioteodio es que sus canciones no parecen terminar de cerrarse cuando llegan a las plataformas digitales.

La banda explica que sus temas continúan mutando cada vez que los llevan al escenario. “Siempre hemos tratado de darle una vida nueva a los temas”, cuentan. “Tratamos de ir reversionándonos a nosotros mismos”.

“Catástrofe”, por ejemplo, ha tenido distintas versiones dependiendo del concierto. Nuevos riffs, samples, cambios de energía y modificaciones en la estructura han convertido a la interpretación en vivo en una extensión del proceso creativo.

Esa relación con el escenario también tiene que ver con la forma en que componen. Las canciones no nacen necesariamente desde una idea cerrada sobre lo que quieren provocar en quien escucha. Muchas veces aparecen desde la improvisación: tocar juntos, encontrar una idea que resuena y dejar que esta evolucione hasta convertirse en una canción.

Por eso, más que buscar una reacción determinada en el público, el objetivo parece ser transmitir una experiencia propia.

No queremos provocar nada más que la emoción que vivimos nosotros cuando estamos arriba del escenario”, explican.

“Nuestro mundo ahora es muy ruidoso”

La música de teodioteodio es difícil de separar del momento en que fue creada. La propia banda reconoce que su sonido tiene una relación directa con la época que les tocó vivir.

Nuestro mundo ahora es muy ruidoso, es muy rápido y tiene cambios frenéticos como los que tienen nuestras canciones”, señalan. Desde ahí aparece una mezcla de post-rock, spoken word, ruido, gritos y poesía que funciona como una respuesta a ese entorno.

Para sus integrantes, el estallido social y la pandemia también forman parte de ese proceso. Hablan de una rabia contenida durante años y de la necesidad de encontrar espacios para expresarla.

Esa lectura también los lleva a mirar lo que está ocurriendo actualmente en la música chilena.

Una escena que volvió a encontrarse

Durante la conversación, teodioteodio reflexiona sobre el aumento de bandas y proyectos colectivos que se ha producido durante los últimos años. Más que hablar simplemente de un “renacimiento” de las bandas, prefieren poner el foco en una mayor visibilidad de estas formas de hacer música y, especialmente, en el interés del público por volver a encontrarse en espacios en vivo.

La pandemia aparece nuevamente como un punto importante. Después de años de encierro, la necesidad de reunirse, tocar y asistir a conciertos parece haber generado un terreno fértil para nuevos proyectos.

Hay mucho apoyo desde el público”, comentan. Tocatas que se llenan durante la semana, conciertos con buena convocatoria incluso los domingos y una audiencia dispuesta a descubrir propuestas alternativas son, para ellos, señales de que existe un espacio concreto para esta música.

También destacan el carácter comunitario de la escena. Aunque durante ciertos años tuvieron mayor visibilidad los proyectos solistas, detrás de ellos siempre existieron equipos, productores y músicos trabajando colectivamente. Lo que estaría cambiando ahora es la manera en que esa dimensión colectiva vuelve a ocupar el centro de la escena.

Y dentro de ella, teodioteodio reconoce una mayor presencia de sonidos más duros y experimentales.

La rabia como respuesta

La banda también establece un vínculo entre esta música más agresiva y el escenario político y social. Su lectura es que después del estallido social, la pandemia y los cambios que ha experimentado el país y el mundo, existe una generación que está encontrando en sonidos más ruidosos y contestatarios una forma de responder a lo que vive.

Creo que la música se ha radicalizado”, plantean, apuntando a un desplazamiento desde propuestas más ligadas al pop hacia territorios como el metal, el post-rock y otras expresiones de mayor intensidad.

Pero esa respuesta no se limita al sonido. Para ellos, también existe una dimensión política en el hecho mismo de mantener espacios de expresión artística.

No nos vamos a quedar callados”, dicen al hablar sobre lo que viene después del lanzamiento del disco.

La banda entiende la música como un vehículo para expresar opiniones e ideas, especialmente en momentos en que perciben restricciones para el arte y la expresión. En ese sentido, el escenario no es solamente un lugar donde presentar canciones: también puede convertirse en un espacio de encuentro, comunicación y desahogo.

Música como catarsis

Esa dimensión aparece especialmente cuando hablan de sus conciertos. Los integrantes reconocen que existe una distancia importante entre quienes son en su vida cotidiana y los personajes que construyen arriba del escenario.

En el día a día se describen entre risas como personas muy distintas a esa versión tensa y agresiva que aparece durante sus presentaciones. Esa transformación es parte de lo que buscan transmitir: una experiencia que permita al público conectarse con la energía y las emociones que ellos mismos sienten al tocar.

En ese sentido, el concierto funciona como un espacio de liberación colectiva. No necesariamente porque la banda llegue con un mensaje cerrado que quiera imponer, sino porque la intensidad de la música permite compartir una emoción.

Y es justamente ahí donde la agrupación encuentra una de las principales razones para seguir haciendo lo que hace: abrir espacios de expresión cuando el contexto parece cerrarlos.

Lo que viene

Después de cinco meses marcados por el lanzamiento de Echaremos el cielo abajo a patadas y una serie de presentaciones, teodioteodio ya prepara una nueva etapa. La banda tiene por delante distintos conciertos que continuarán llevando el disco a los escenarios y profundizando la dimensión performática de su propuesta.

Uno de los próximos encuentros será el 12 de septiembre en Casa FECH, de la Universidad de Chile, donde participarán en una jornada por Palestina. La fecha se suma a una serie de presentaciones en las que la banda ha buscado que la música también funcione como espacio de expresión y posicionamiento frente a distintas realidades del presente.

Además, la agrupación será parte del regreso del Festival Neutral, encuentro que vuelve después de ocho años y que tendrá lugar el 26 de septiembre en Matucana 100. El festival reunirá a distintos nombres de la escena musical chilena, entre ellos Candelabro, Hesse Kassel, Javiera Electra, Estoy Bien, María y Los Templos y Déjenme Dormir, entre otros.

La participación de teodioteodio en Neutral llega, además, en un momento especialmente significativo para la banda. En la entrevista con Radio Cassette, sus integrantes reflexionan precisamente sobre el auge de las bandas, el regreso de los espacios de encuentro y una escena que, desde su perspectiva, ha encontrado en sonidos más ruidosos, agresivos y contestatarios una forma de relacionarse con el presente.

El gran hito llegará el 3 de octubre en Sala Metrónomo, donde teodioteodio realizará la presentación en vivo de Echaremos el cielo abajo a patadas. La banda adelanta que será un show que buscará ir más allá de lo que han mostrado anteriormente, con una propuesta más ligada al espectáculo y a la experiencia en vivo.

Así, el álbum comienza a dejar de ser solamente un registro para convertirse en el punto de partida de una etapa distinta. Una que los ha llevado a conocer nuevas ciudades, públicos y músicos, y que también les ha permitido comprobar que existe una audiencia para una propuesta que alguna vez sintieron demasiado extraña o de nicho.

Quizás esa sea una de las mayores paradojas de teodioteodio: hacer canciones ruidosas en un mundo que sienten cada vez más ruidoso, y descubrir que, lejos de alejar a la gente, ese ruido puede terminar convirtiéndose en un punto de encuentro.

Porque si algo queda claro después de conversar con ellos es que, para teodioteodio, el silencio no parece ser una opción.