Sensatez y sentimiento, dirigida por Georgia Oakley protagonizada por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, nos transporta a una época donde las apariencias, las diferencias sociales y las expectativas familiares podían determinar el futuro de una persona, especialmente cuando se trataba del amor.
Más allá de sus elegantes vestuarios y hermosos paisajes, Sensatez y sentimiento nos presenta una historia sobre las decisiones, las decepciones y esa constante lucha entre escuchar al corazón o dejarnos llevar por la razón.
Y si bien estamos frente a una historia que ya ha sido llevada al cine en otras ocasiones, especialmente con la recordada adaptación de Ang Lee de 1995, esta nueva propuesta intenta encontrar su propia identidad mediante una mirada más íntima y contemporánea.
Pero ¿consigue realmente emocionarnos y estar a la altura de uno de los grandes clásicos del romance?

Una historia sobre dos hermanas y sus diferentes maneras de entender el amor
La película nos presenta a Elinor (Daisy Edgar-Jones) y Marianne Dashwood (Esmé Creed-Miles), dos hermanas que, tras la muerte de su padre, deben enfrentar una complicada situación económica que las obliga a abandonar la vida acomodada a la que estaban acostumbradas.
A partir de este momento, ambas deberán adaptarse a una nueva realidad, donde las relaciones sociales y las posibilidades de contraer matrimonio adquieren una importancia fundamental para asegurar su futuro. Sin embargo, a pesar de compartir las mismas dificultades, las hermanas poseen personalidades completamente diferentes.
Mientras Elinor es una joven reservada y prudente que intenta mantener sus emociones bajo control, Marianne es apasionada e impulsiva, convencida de que el verdadero amor debe vivirse sin restricciones.
A través de sus experiencias, la película nos invita a reflexionar sobre la importancia de comprender nuestros sentimientos, pero también sobre las consecuencias que pueden surgir cuando dejamos que estos determinen todas nuestras decisiones.
Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles: dos interpretaciones que sostienen la historia
Uno de los grandes atractivos de esta nueva adaptación de Sensatez y Sentimiento se encuentra en sus protagonistas, quienes consiguen transmitir las diferentes personalidades de las hermanas Dashwood y, sobre todo, las emociones que experimentan a lo largo de la historia.
Daisy Edgar-Jones nos entrega una interpretación contenida y sensible de Elinor, un personaje que intenta demostrar fortaleza incluso cuando sus sentimientos amenazan con superarla. Su capacidad para expresar tanto mediante miradas y pequeños gestos convierte su actuación en uno de los aspectos más destacados de la película.

Por su parte, Esmé Creed-Miles aporta una energía completamente diferente con Marianne, una joven que vive el amor de manera intensa y que no teme demostrar lo que siente, aunque eso también la exponga a sufrir las consecuencias de sus decisiones.
Ambas deberán enfrentar sus propios conflictos románticos: Elinor con Edward Ferrars (George MacKay) y Marianne con el encantador John Willoughby (Frank Dillane).
La relación entre ambas hermanas funciona como el principal motor emocional del relato, especialmente porque, a pesar de sus diferencias, existe entre ellas un vínculo que se fortalece a medida que deben enfrentar las dificultades de la vida.
Si bien algunas relaciones podrían haberse desarrollado con mayor profundidad, el trabajo de sus protagonistas permite mantener nuestro interés y conectar con sus conflictos.

Una adaptación visualmente hermosa, pero que no siempre consigue mantener su ritmo
Otro de los aspectos que destacan de Sensatez y Sentimiento es su cuidada puesta en escena, donde Georgia Oakley consigue transportarnos a la Inglaterra del siglo XIX mediante una propuesta visual elegante y llena de detalles.
Desde sus paisajes naturales hasta los interiores de las residencias y el vestuario de sus personajes, cada elemento contribuye a construir una atmósfera que combina romanticismo, melancolía y una constante sensación de nostalgia.
Sin embargo, no todo funciona con la misma intensidad.
Y es que, si bien la película consigue emocionarnos en varios momentos, también presenta algunas dificultades para mantener un ritmo narrativo constante, especialmente durante aquellas secuencias donde las conversaciones y las convenciones sociales adquieren mayor protagonismo.
Esto provoca que ciertos pasajes se sientan más extensos de lo necesario, restándole algo de fuerza a una historia que, por sus conflictos emocionales, podría haber alcanzado momentos de mayor intensidad.
Aun así, Oakley consigue mantener el espíritu de la obra original, apostando por una narración que privilegia las relaciones humanas y los sentimientos por encima de los grandes acontecimientos.
Si hay algo que hace especial, es que, a pesar de estar ambientada en una época completamente diferente a la nuestra, sus conflictos continúan siendo sorprendentemente actuales.
Porque más allá de las diferencias sociales y las restricciones que enfrentan sus protagonistas, la película nos habla de situaciones que muchas personas han experimentado alguna vez: enamorarse de alguien que no puede corresponder de la misma manera, ocultar nuestros sentimientos por miedo a salir lastimados o construir expectativas sobre una relación que termina siendo muy distinta de lo que imaginábamos.
En este sentido, Elinor y Marianne representan dos maneras de enfrentar el amor que, aunque parecen completamente opuestas, comparten algo en común: ambas deben aprender a convivir con la incertidumbre y aceptar que no siempre podemos controlar lo que sentimos.
Y es precisamente aquí donde la historia encuentra su mayor fortaleza.
¿Vale la pena verla en el cine?
Sí, Sensatez y sentimiento vale la pena verla en el cine, especialmente para quienes han leído la novela de Jane Austen y desean descubrir esta nueva interpretación de esta reconocida historia. Georgia Oakley consigue darle un giro más contemporáneo, manteniendo la esencia de la obra original, pero acercando sus conflictos y emociones a las nuevas generaciones.
La nueva Sensatez y sentimiento demuestra que las historias de Jane Austen continúan teniendo un lugar importante en el cine, especialmente cuando son abordadas desde una perspectiva más cercana y contemporánea.
Y si bien no logra desprenderse completamente de las comparaciones con adaptaciones anteriores, Oakley nos entrega una película que destaca por su hermosa ambientación, sus interpretaciones y la sensibilidad con la que aborda las relaciones humanas.
Sensatez y sentimiento nos entrega una película tan romántica como emotiva, que nos recuerda que el amor no siempre sigue el camino que esperamos y que, en ocasiones, encontrar un equilibrio entre el corazón y la razón puede ser nuestro mayor desafío.
Sensatez y sentimiento se estrena este 29 de octubre en los cines Cinépolis y Cinemark de Chile.
A continuación, revisa el tráiler de la película:




