Reseña The Invite: Olivia Wilde explora el deseo y la crisis de pareja

Qué loco pensar que una película como The Invite esté dirigida por Olivia Wilde y que además ella misma sea la protagonista.
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Autor: Agustín Campos

Más aún si consideramos su filmografía previa: desde la frescura de Booksmart hasta el caos mediático y creativo de Don’t Worry Darling. Acá, Wilde parece jugarse una especie de revancha, apostando por algo mucho más íntimo, contenido y, al mismo tiempo, incómodo.

Porque lejos de lo que uno podría esperar tras sus trabajos anteriores, acá no hay grandes escenarios ni apuestas visuales gigantes: todo ocurre en un departamento, en una sola noche, con cuatro personajes llevados al límite. Y, sin embargo, la película logra sentirse intensa, provocadora

La película se construye como una comedia dramática de cámara: cuatro personajes, un departamento y una cena que se convierte en un campo de batalla emocional. La premisa es simple pero efectiva: una pareja en crisis invita a sus vecinos mucho más libres, sexuales y desinhibidos a compartir una noche que rápidamente se vuelve incómoda, reveladora y caótica. Es, en esencia, una historia sobre relaciones modernas, frustraciones acumuladas y ese punto exacto donde el amor empieza a desmoronarse.

Reseña: relaciones modernas entre la rutina y el deseo

Desde el inicio, la película deja claro que el sexo “está en el menú”, pero no en el sentido superficial. Más bien, funciona como un catalizador para hablar de algo mucho más profundo: el desgaste de las relaciones largas, la rutina y la necesidad —o el miedo— de cambiar. En ese sentido, el guion juega constantemente con la incomodidad, empujando a los personajes (y al espectador)

En la primera mitad, la película se siente sobrecargada: encuadres estilizados, música insistente y una puesta en escena que parece querer subrayar cada emoción. Esto puede resultar incluso irritante, como señalan algunas críticas, que ven en ese exceso una especie de inseguridad narrativa.
Pero lo interesante es que, a medida que avanza, la película se calma… y ahí realmente encuentra su fuerza. Cuando Wilde deja respirar a sus personajes, todo mejora: los diálogos fluyen, las tensiones se sienten reales y el relato gana peso emocional.

Ahora, si hay algo que realmente eleva The Invite, es su elenco. Y acá hay que detenerse sí o sí en Seth Rogen. Sí, ese Seth Rogen que muchos asocian solo a la comedia más ligera, pero que acá entrega una interpretación mucho más compleja. Su personaje es inseguro, frustrado, a ratos patético, pero también profundamente humano. Rogen logra equilibrar humor y drama con una naturalidad demostrando que es mucho más que el estereotipo del tipo gracioso.

Olivia Wilde, por su parte, también brilla frente a cámara. Su personaje es el motor del conflicto: una mujer atrapada en una vida que ya no la satisface, que empuja los límites hasta romperlos. Se nota que entiende perfectamente el material, quizás porque lo dirige. Hay momentos donde combina comedia, tensión sexual y vulnerabilidad en cuestión de minutos.

El resto del elenco —con Penélope Cruz y Edward Norton— funciona como catalizador del caos, representando una visión opuesta del amor y las relaciones. Son ellos quienes empujan la historia hacia terrenos más incómodos, incluso provocadores, donde la película coquetea con ideas sobre deseo, monogamia y libertad, aunque no siempre se atreve a llevarlas hasta el final.

Lo interesante es que el choque no viene necesariamente del escándalo. No es lo que los vecinos proponen lo que incomoda, sino lo que reflejan: todo aquello que la pareja protagonista ha decidido callar durante años. La película funciona entonces como un estudio del matrimonio moderno, donde el deseo, la costumbre y la frustración conviven en un equilibrio frágil.

Sin embargo, la película no está exenta de problemas. En su tramo final, pierde parte de la solidez construida previamente al intentar girar hacia un tono diferente, lo que introduce cierta sensación de desequilibrio. Aun así, logra sostener su identidad y deja planteadas con claridad las inquietudes que atraviesan toda la historia.

The Invite es una mezcla constante entre comedia incómoda y drama relacional. Puede ser muy divertida, con diálogos filosos y situaciones absurdas, pero también tiene momentos más introspectivos donde baja el ritmo y se pone más reflexiva.

¿Vale la pena verla en el cines?

The Invite – Reseña
Poster The Invite
The Invite
★★★★
4 / 5 estrellas

Sí, vale la pena verla en cines, especialmente considerando que The Invite se estrenará el 2 de julio, de forma exclusiva en Cinépolis Chile. Es una película interesante precisamente por lo que propone: provocadora sin ser completamente transgresora, íntima pero cargada de tensión, irregular pero con momentos muy logrados. Y, sobre todo, confirma que Olivia Wilde sigue buscando su voz como directora, arriesgándose en historias más pequeñas pero emocionalmente densas.

A continuación puedes revisar el trailer de la película: