
Tras ocho años de ausencia y desde su última presentación en Chile, durante el Festival de Viña del Mar 2018, Jamiroquai finalmente volvió a encontrarse con el público nacional. Y lo hizo con toda la pista de baile incluida, este 15 de septiembre el Claro Arena se transformó en el escenario perfecto para que Jay Kay y compañía repasaran algunos de los grandes clásicos de su trayectoria en una noche marcada por el funk, el groove, y lo que alguna vez pareció una Virtual Insanity sigue siendo una realidad cuando suena el primer acorde.
El concierto también significaba una nueva oportunidad para poner a prueba la acústica del recinto, que había generado comentarios y cuestionamientos en sus primeras experiencias musicales. Sin embargo, durante esta jornada el sonido respondió de buena manera en las tres presentaciones que pasaron por el escenario.
Jamiroquai en Chile: Los Tetas prepararon el terreno
Los encargados de abrir la jornada fueron Los Tetas, una elección que rápidamente demostró tener sentido. La agrupación nacional salió al escenario para entregar un repertorio cargado de funk y clásicos de su trayectoria, conectando desde temprano con un público que poco a poco comenzaba a llenar el recinto.

El recorrido pasó por canciones como Laberinto, Como te sientes, Ven a bailar, James Brown, Planeta, Bola Disco y Tamo Haciéndolo, antes de continuar con La medicina, Porcel, Contra viento y marea y Papi, ¿dónde está el funk?.

El tramo final llegó con Corazón de sandía y Cha Cha Cha, dejando claro por qué Los Tetas fueron escogidos para acompañar el regreso de Jamiroquai. Su propuesta no se sintió ajena a la noche, por el contrario, sirvió como una introducción natural al universo sonoro que posteriormente dominaría el recinto.
Setlist Los Tetas – Claro Arena / 15 de septiembre, 2026

Después fue el turno de Joy Anonymous, quien tomó el escenario antes del plato fuerte de la jornada y continuó preparando el ambiente para lo que vendría.
Quince minutos de espera antes de la fiesta
Jamiroquai apareció finalmente sobre el escenario con 15 minutos de retraso respecto del horario anunciado. La espera, sin embargo, quedó rápidamente en segundo plano cuando comenzaron los primeros acordes de (Don’t) Give Hate a Chance.
El inicio fue directo. Sin necesidad de demasiadas presentaciones, la banda continuó con Little L, Seven Days in Sunny June y Space Cowboy, provocando desde los primeros minutos una respuesta inmediata de un público que había esperado varios años para volver a encontrarse con la agrupación británica.
La sensación durante buena parte de la presentación fue la de estar frente a una enorme pista de baile. El sonido de Jamiroquai no solamente se escuchaba, “viajaba en movimiento” por el recinto, tal como reza el título de Travelling Without Moving, impulsado por una banda que encontró el equilibrio perfecto entre precisión musical y energía escénica.
Light Years y Alright mantuvieron esa dinámica. Fue precisamente durante esta última canción cuando Jay Kay recibió uno de los regalos más particulares de la noche: una camiseta chilena con el número 97 y el nombre de Jamiroquai en la espalda, gesto que fue recibido con entusiasmo tanto por el músico como por los asistentes.
Jay Kay, cada vez más cerca del público
Uno de los elementos que terminó marcando la presentación fue la cercanía de Jay Kay con sus seguidores. Durante Canned Heat, el vocalista abandonó momentáneamente el escenario para acercarse a quienes se encontraban en primera fila. Lo que pudo haber sido simplemente un gesto de cercanía terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la noche.
Jay Kay se tomó fotografías con distintos fanáticos y, además, firmó varios objetos que habían llevado especialmente para la ocasión. Entre ellos hubo vinilos, CD, unas zapatillas e incluso los pósters conmemorativos de la gira que algunos asistentes habían recibido como parte del paquete VIP.
Los clásicos que hicieron explotar el Claro Arena
Musicalmente, el repertorio fue avanzando por distintas etapas de la trayectoria de Jamiroquai. Disco Stays the Same y Travelling Without Moving dieron paso a uno de los bloques más intensos de la noche, con Canned Heat, Cosmic Girl y Love Foolosophy.
La respuesta del público fue transversal. En el Claro Arena convivieron personas que probablemente llevan décadas siguiendo la carrera de Jamiroquai con familias que llegaron acompañadas de sus hijos, demostrando que el catálogo de la banda continúa atravesando generaciones.
Pero si hubo una canción que concentró buena parte de esa conexión fue Virtual Insanity. El clásico de Travelling Without Moving volvió a convertir el recinto en una pista de baile, con un público que reconoció cada momento de la canción y acompañó la interpretación de principio a fin.
Y cuando parecía que la noche ya había entregado uno de sus puntos más altos, Jamiroquai todavía guardaba una sorpresa.
“Deeper Underground”, la sorpresa de la noche
El cierre llegó con Deeper Underground, una elección que tomó por sorpresa a buena parte de los asistentes y que terminó funcionando como el último gran golpe de energía de la jornada.
Después de recorrer clásicos, canciones más recientes y distintos momentos de su extensa trayectoria, Jamiroquai cerró su presentación dejando al público arriba, manteniendo hasta el final esa mezcla de funk, electrónica, soul y rock que ha convertido a la agrupación en una de las propuestas más reconocibles de las últimas décadas.
El regreso de Jamiroquai a Chile no necesitó de una puesta en escena excesivamente compleja para funcionar. La fortaleza estuvo en las canciones, en una banda que sostuvo con solvencia el espectáculo y, especialmente, en la capacidad de Jay Kay para generar momentos de conexión con quienes estaban al otro lado del escenario.





