Reseña de Resident Evil Noche Cero: Zach Cregger devuelve el terror a Raccoon City

Después de varios intentos por llevar Resident Evil al cine, Zach Cregger toma el control de la franquicia con una película que deja de obsesionarse con copiar los videojuegos para recuperar su verdadero espíritu: terror, supervivencia.
Resident Evil
Picture of <b>Autor: </b>Agustín Campos
Autor: Agustín Campos

Llevar nuevamente Resident Evil al cine era una tarea complicada, especialmente por la difícil relación que durante años han tenido los videojuegos de Capcom con sus diferentes adaptaciones cinematográficas.

Ahora Zach Cregger, director de Barbarian y Weapons, asume el desafío de llevar nuevamente la franquicia a la pantalla grande, pero antes de entrar de lleno en su propuesta es imposible no mirar hacia atrás y recordar todo lo que ocurrió anteriormente.

Paul W. S. Anderson inició en 2002 una saga protagonizada por Milla Jovovich que terminó extendiéndose durante seis películas y que aunque, encontró su propio público desarrolló una identidad completamente independiente, poco a poco se alejó enormemente de aquello que hacía especial a los videojuegos. De todas ellas, probablemente la primera Resident Evil sea la única que realmente consigue acercarse, al menos en ciertos momentos, a las sensaciones de la saga: un grupo atrapado en una instalación de Umbrella, pasillos claustrofóbicos, zombis, experimentos biológicos y la constante necesidad de escapar con vida.

Después llegaría Resident Evil: Welcome to Raccoon City de Johannes Roberts, una película que parecía tener todos los elementos necesarios para entregar finalmente una adaptación mucho más cercana a los videojuegos. El problema fue querer mezclar Resident Evil y Resident Evil 2 dentro de una misma historia, acumulando escenarios, referencias y personajes sin encontrar una idea suficientemente buena para unirlos. La Mansión Spencer, la comisaría, Chris, Claire, Jill y Leon estaban presentes, pero varios terminaron completamente desperdiciados y sin el desarrollo que merecían.

Es precisamente después de esos intentos donde la propuesta de Zach Cregger comienza a resultar mucho más interesante.

En lugar de volver a copiar una historia conocida o llenar la pantalla de personajes únicamente para satisfacer a los seguidores, el director entiende que ser fiel a Resident Evil no significa necesariamente reproducir un videojuego escena por escena. Cregger prefiere recuperar sus sensaciones: el miedo, la supervivencia, la vulnerabilidad, las criaturas grotescas y la incertidumbre de no saber qué espera detrás de la siguiente puerta.

Un simple viaje hacia Raccoon City

La historia sigue a Bryan, interpretado por Austin Abrams, un repartidor sanitario que está terminando su jornada cuando recibe una propuesta difícil de rechazar: llevar un envío hasta un hospital ubicado en Raccoon City a cambio del doble de dinero.

Lo que inicialmente parece otro encargo rutinario cambia completamente cuando una mujer aparece en medio de su camino. A partir de ese instante, queda atrapado en una pesadilla que parece empeorar con cada nuevo obstáculo. Su objetivo, sin embargo, continúa siendo sorprendentemente sencillo: atravesar Raccoon City, sobrevivir y entregar el paquete.

Bryan tendrá que aprender a utilizar armas, correr y escapar mientras los lugares aparentemente tranquilos que atraviesa comienzan a llenarse de zombis y criaturas mutantes. Primero son los aislados caminos que conducen hacia su destino; después, el hospital y finalmente Raccoon City se convierten en partes de un recorrido donde cada situación parece destinada a terminar peor que la anterior.

Esta premisa relativamente simple permite que la película avance sin demasiadas distracciones. Es una persona corriente que repentinamente debe aprender a sobrevivir en un escenario completamente fuera de su control, algo muy similar a Ethan Winters en Resident Evil 7, otro protagonista que inicialmente era un civil enfrentándose a una pesadilla que supera completamente sus capacidades.

Resident Evil vuelve a sentirse como terror

Uno de los mayores aciertos es que Zach Cregger entiende que Resident Evil necesita ser aterrador, pero también que su terror funciona mejor cuando sentimos que estamos intentando sobrevivir dentro de uno de sus videojuegos. La película no abandona completamente la acción ni algunos momentos de humor, pero vuelve a colocar el miedo, la supervivencia y la incertidumbre como elementos centrales.

Raccoon City se transforma progresivamente en un enorme recorrido de pesadilla donde cada nuevo lugar introduce una amenaza diferente. La película no depende exclusivamente de hordas de zombis: aparecen perros mutantes, criaturas deformes, enormes monstruos y distintas aberraciones

Una película que entiende cómo funciona un videojuego

Cregger tampoco intenta ocultar la influencia de los videojuegos en su puesta en escena. La película recupera varios elementos inmediatamente reconocibles para quienes han jugado la saga, como las máquinas de escribir, la escasez de munición y las pocas balas disponibles, haciendo que cada recurso tenga importancia.

No puede simplemente disparar contra todo lo que aparece en su camino, sino que debe aprovechar lo que encuentra y decidir cuándo vale la pena utilizarlo, algo que recuerda directamente a la administración de recursos de los Resident Evil clásicos.

Probablemente uno de los puntos que más conversación genere entre los seguidores sea precisamente su relación con los videojuegos. Quienes esperen una adaptación completamente literal de alguno de los títulos posiblemente encuentren decisiones discutibles, porque Zach Cregger nunca parece interesado en reconstruir escena por escena una historia que ya conocemos.

Su intención es diferente.

Busca capturar el espíritu de la franquicia antes que copiar su argumento. La presencia de Umbrella, determinadas criaturas y numerosos detalles reconocibles ayudan a establecer la conexión, pero la película quiere sostenerse por sí misma. Es una decisión arriesgada, aunque también permite que alguien que jamás haya jugado un Resident Evil pueda entender perfectamente lo que está viendo.

Es precisamente lo que otras adaptaciones de videojuegos muchas veces olvidan: una película necesita funcionar primero como película.

Esta nueva Resident Evil entiende algo fundamental: adaptar un videojuego no consiste solamente en colocar personajes, escenarios y referencias reconocibles frente a la cámara. También significa comprender qué hacía especial aquella experiencia originalmente.

El director apuesta por el terror, la supervivencia y la sensación de vulnerabilidad. Construye una película independiente dentro del universo de Capcom, pero rodeada de suficientes elementos familiares para que resulte reconocible.

Pero hay una diferencia importante respecto de lo que inicialmente podría esperarse de una nueva adaptación: Cregger no quiere construir solamente una película de terror.

A medida que la situación se vuelve más absurda, el humor negro comienza a ocupar un espacio cada vez mayor.La combinación funciona especialmente bien gracias a Abrams. Bryan está constantemente superado por las circunstancias y Cregger aprovecha su desesperación para generar tanto tensión como comedia. La película puede pasar de una persecución sangrienta a una situación ridícula sin perder completamente su identidad.

Si bien la película tiene varios puntos muy buenos como adaptación de uno de los elementos que deja cierta sensación de oportunidad perdida está precisamente en sus criaturas. Algunas de estas amenazas aparecen durante tan poco tiempo que terminan funcionando más como parte del recorrido de Bryan que como enemigos verdaderamente memorables.

Habría sido interesante entregarles mayor protagonismo, extender algunos enfrentamientos y aprovechar todavía más la enorme variedad de criaturas que siempre ha caracterizado a Resident Evil.

Resident Evil: Noche Cero
★★★★☆
4 / 5

¿Vale la pena ver Resident Evil: Noche Cero en el cine?

Definitivamente vale la pena verla en el cine, especialmente si eres seguidor de Resident Evil y llevabas tiempo esperando una adaptación capaz de recuperar parte de las sensaciones de los videojuegos.

Zach Cregger no intenta copiar una entrega específica, sino construir su propia pesadilla dentro de este universo, combinando terror, humor negro, gore, criaturas y referencias que los fanáticos reconocerán inmediatamente.

La experiencia en pantalla grande también ayuda a potenciar los momentos de tensión, las apariciones de las criaturas y esa constante sensación de peligro que acompaña a Bryan durante su recorrido. La película consigue algo que las anteriores adaptaciones tuvieron dificultades para encontrar: sentirse como Resident Evil sin depender únicamente de la nostalgia.

Resident Evil: Noche Cero se estrena este 17 de septiembre en Cinépolis y Cinemark Chile. Una nueva oportunidad para regresar al universo de Resident Evil de la mano de Zach Cregger.

A continuación, revisa el tráiler: